El cáncer de vejiga es el cuarto más frecuente entre los
hombres, después del de próstata, pulmón y colorrectal. Cada año se registran más
de diez mil nuevos casos, de los que el 30% son especialmente agresivos y
pueden poner en riesgo la vida del paciente.
Pero ante
esta noticia negativa hay que dar una positiva, Biólogos moleculares y
epidemiólogos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas han
llegado a la conclusión que tener niveles altos de vitamina D en sangre protege
frente al cáncer de vejiga. Estos han demostrado mediante análisis
moleculares que la vitamina D actúa potenciando la expresión de una proteína
[denominada FGFR3] que frena la agresividad de este tipo de neoplasia, ya que
inhibe la diferenciación en células malignas y la proliferación del tumor.
Pero las propiedades anticancerosas de esta vitamina no son
nuevas, ya se sabía de la facultad protectora de la vitamina D frente a otros
tumores, como el de colon o el de mama. Y había estudios de pequeños grupos de
población que apuntaban en la misma dirección respecto al de vejiga. Pero
ninguno había arrojado resultados tan concluyentes ni había descrito con tanto
detalle cómo esta molécula previene contra el cáncer, donde los niveles altos
de vitamina D disminuyen, sobre todo, el riesgo de desarrollar tumores de
vejiga invasivos, los que tienen mayor probabilidad de metastatizar.
El principal responsable de la producción de vitamina D en el
cuerpo son los rayos de sol, aunque este compuesto también está presente en
alimentos como los frutos secos o el pescado. Por eso, lo normal sería que en
un país con tantas horas de sol como las que disfruta España, la población
debería tener elevadas tasas de vitamina D. Y, sin embargo, en Estados Unidos o
en los países del norte de Europa, los niveles son más elevados.
Varios motivos explican esta aparente paradoja.
Por un lado, las personas con tonos de piel más claros son más eficientes
sintetizando la vitamina D, por lo que les basta estar menos tiempo al
sol para generar la molécula. Ello explica las tasas más elevadas en los países
nórdicos. Por otro, lado en países como Estados Unidos, es frecuente añadir a
algunos alimentos (como la leche) suplementos vitamínicos, lo que eleva los
niveles de estas sustancias en la población.
Los expertos plantean
que un incremento de ingesta de vitamina D, ya sea a través de la dieta o de
suplementos, o a través de un incremento controlado de la exposición solar,
puede ser beneficioso en términos de prevención del cáncer de vejiga. Nuevos
estudio del mismo equipo del CNIO están analizando si, además de efectos
preventivos, la vitamina también puede ser útil como tratamiento en pacientes
que ya han desarrollado el tumor.
Fuente: El País


