sábado, 25 de abril de 2020

Paso a paso

Por J. Luciano Santana Cabrera
Médico Especialista en Medicina Intensiva
Hospital Universitario Insular GC
Diplomado en Salud Pública

Podemos afirmar con rotundidad que el confinamiento ha sido todo un éxito, ya que fue la única forma de mantener a raya el coronavirus, porque desde el 14 de Marzo, aunque seguimos sin vacuna y sin tratamientos efectivos, se ha podido controlar la diseminación de la enfermedad entre la población.
Se ha publicado en el BOE la orden del 25 de Abril, donde se emiten las condiciones sobre cómo afrontar ese pequeño primer paso en la salida del confinamiento, la de los niños. Los requisitos para evitar el contagio son claros: paseo diario por un grupo máximo de un adulto y 3 niños a < de 1 km del domicilio, manteniendo una distancia interpersonal de 2 metros y siguiendo las medidas adecuadas de higiene, sobre todo las de higiene de manos.
Muchos padres me han transmitido su inquietud y miedo ante esta medida y se cuestionan si estamos seguros al aplicar esta medida. Decirles que esto no significa, en absoluto, la salida del desconfinamiento, que se tendría que producir cuando nuestro sistema sanitario público esté preparado para hacer un seguimiento de los pacientes positivos y de sus contactos. Además, el sistema debe asegurar a la población que todos aquellos pacientes positivos o sospechosos van a poder recibir el tratamiento médico y el apoyo psicosocial que necesitan para que se mantenga el aislamiento y, por tanto, puedan ser “solidarios” con el sistema.
Tenemos que tener claro que para la vuelta a lo que llamamos, la NORMALIDAD, como la entendíamos antes de oír hablar de esta enfermedad, queda mucho. Se supone que este estado lo recuperaremos cuando el 70% de la población sea inmune a esta enfermedad o, exista una vacuna eficaz. Para que se hagan una idea, en las zonas donde más ha afectado la enfermedad, como en ciertos sectores de Madrid y Castilla León, se supone que sólo hay un 15% de la población inmune, muy muy lejos de ese 70%. Es lógico que se hicieran test serológicos masivos y fiables, tendríamos una cifra más acertada, pero mientras nos atenemos a estimaciones.
Por todo esto, tenemos que tener claro que cada persona y cada caso es distinto, cada cual sabe cómo está y cómo se encuentra, para poder ir arriesgándose a seguir las medidas paulatinas de desconfinamiento que se vayan permitiendo. Pongo un ejemplo, la población mayor, con más comorbilidades, son las más castigadas por esta enfermedad. Pues bien, habrá personas mayores que se encuentran bien estando en casa, incluso dan sus paseos por el salón y el pasillo, salen a la ventana a coger sol, departen el tiempo con su familia o vecinos….¿por qué ponerse en riesgo y salir a dar una vuelta a la manzana si aún existe el riesgo de que se encuentre con un vecino, portador asintomático, y le contagie la enfermedad? Por tanto, tomar precauciones, porque la verdad, aún no ha llegado el momento de arriesgarse a coger la enfermedad. Mejor cuanto más tarde, cuando haya un tratamiento que la mitigue o una vacuna que la prevenga.
Los modelos de previsión son diferentes para cada población;  no es lo mismo para los países nórdicos donde las personas viven en casas independientes, apenas utilizan el transporte público y el contacto físico es el mínimo; que para los países del sur donde vivimos más aglomerados, utilizamos más el transporte público, las familias están formadas, en muchos casos, por padres, abuelos e hijos, hay muchos encuentros sociales y, por tanto, el contacto físico es mucho mayor.
La gran incertidumbre también para que estos modelos nos den un reflejo de la realidad futura es que desconocemos un dato fundamental: ¿Cuántos pacientes están infectados sin saberlo? Por tanto, a día de hoy no hay ninguna bola mágica con la cual podamos predecir la evolución de esta enfermedad y, menos, en poblaciones muy concretas. Para lo único que sirven estos modelos es para hacerse una idea, aunque no sea cierta, de los recursos que se van a necesitar para hacer frente a un escenario determinado

miércoles, 22 de abril de 2020

Exceso de mortalidad en España



El Instituto de Salud Carlos III estima que se ha producido un exceso de mortalidad por todas las
causas a nivel nacional del 17 de marzo al 18 de abril de 2020 de un 68%. El exceso es más notable en
hombres (69%) que en mujeres (65%), y se concentra en los mayores de 74 años (79%), seguido del grupo
de edad de 65 a 74 años (56%).
A nivel de CCAA se han detectado excesos de mortalidad en Andalucía, Aragón, Asturias, Islas Baleares,
Canarias, Cantabria, Castilla y León, Castilla La Mancha, Cataluña, Comunitat Valenciana, Extremadura,
Galicia, Comunidad de Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco, La Rioja y Ceuta. En ellas, el exceso de
mortalidad se concentra en los grupos de edad de mayores de 74 y entre 65 y 74 años. En general, el exceso es mayor en hombres que en mujeres. De todas formas la diferencia entre comunidades es muy significativa, sino vean la diferencia entre Canarias y Madrid.
Fuente ISCIII

¿Cómo usar la mascarilla?



En este video les explico de manera sencilla cómo deben colocarse la mascarilla en estos días de desconfinamiento. Espero que les sirva de ayuda.

jueves, 16 de abril de 2020

Intervención en la Televisión Canaria

Agárrense que vienen más curvas


Estamos casi secándonos el sudor por haber llegado a la cima de la curva, "la primera curva", para empezar la bajada y de lo que no habíamos caído en la cuenta es que se acercan nuevas curvas que tendremos que superar. Desde luego que la más importante, la de la salud, la vamos librando, aunque aún queda que todos los pacientes que han tenido la desgracia de sufrir la forma más grave de la enfermedad, por lo cual aún permanecen hospitalizados, se recuperen de forma satisfactoria.
Pero es que enseguida vamos a tener que luchar contra la "segunda curva", aquella que va a poner de manifiesto todas las enfermedades que se van a derivar del confinamiento. Tenemos que recordar que la cardiopatía isquémica, junto con la diabetes son dos causas de morbimortalidad muy importantes entre la población. La falta de ejercicio y una dieta probablemente inadecuada para la actividad física realizada durante el confinamiento, sin lugar a dudas provocará un efecto adverso en la salud de la población.
Esta curva podremos ir librándola, pero casi en su pico empezará a aparecer la "tercera curva", aquella que incluye a todas las personas con patologías crónicas que durante esta crisis han tenido que interrumpir el tratamiento de su enfermedad. Las adaptaciones de los hospitales a atender prácticamente solo las patologías COVID ha hecho que se interrumpieran los controles en consultas, las citas para pruebas complementarias o, incluso, el inicio de tratamientos que, en otras circunstancias, son considerados urgentes.
Por último, la cuarta curva, y no por menos importante, va a ser la repercusión psicológica que  provocará esta crisis, no sólo en pacientes y familiares, sino también en los profesionales sanitarios y en la población en general por el confinamiento sufrido y, en mayor medida, por las repercusiones económicas que ha provocado. Así que "agárrense que vienen curvas".