
Aquellos que aún tengan un trabajo, y sobre todo si éste es de oficina,
sabrán lo complicado que es compaginar el mantenerse en forma con estar sentado
en la silla ocho horas o más. Sin embargo, la ciencia no hace más que demostrar los beneficios de la
actividad física. Un estudio vuelve a recordar que, si lo que se
quiere es tener una vida realmente sana, no hay nada como buscarse al menos una
o dos horas al día y hacer ejercicio aunque sea de forma moderada.
A esta conclusión han llegado los expertos que reivindican que es más saludable,
antes que las 'machacadas' de una hora de gimnasio o ejercicio intenso, un
ejercicio moderado durante más tiempo al día "ya que así se consigue un
mayor beneficio en la prevención de enfermedades como la diabetes o la
obesidad".
Para ellos el resultado más llamativo de los estudios realizados hasta ahora es que una hora de ejercicio
físico intenso y diario no puede compensar los efectos
negativos de si
se pasa el resto del día sentado.
Hasta la
fecha estaba comprobado que en aquellas personas afectadas ya por un episodio de
infarto u otro problema cardiovascular era necesario y mejor la práctica de
ejercicio moderado. Ahora, estos resultados demuestran que
también da mejores resultados en personas sanas, además de jóvenes.
Aunque los especialistas no escatiman la importancia de estar una hora practicando el deporte, considera más saludable buscar
tiempo para andar, mínimo, una hora al día. Lo más importante es incidir en la
necesidad de que sea un ejercicio constante, no sólo de fines de
semana. Mucha gente que trabaja en oficinas se queja del poco tiempo
para hacer esto, pero se aconseja, por ejemplo, que se bajen
dos paradas antes de su trabajo y el último tramo lo hagan a pie. Además, el
ejercicio también estimula la producción de endorfinas por lo que tiene un
efecto antidepresivo y si somos capaces de estar un mes andando esta hora o algo
más, luego será el propio cuerpo el que nos lo pida y nos sentiremos mejor.
Respecto a los más jóvenes, hay que recordar que en los países
industrializados es cada vez más habitual que se cambie el balón de juegos por
el ordenador, los niños a partir de ocho años empiezan a sufrir
problemas de obesidad, y esto tendrá su efecto negativo cuando vayan
siendo más adultos. Se han hecho estudios donde los videojuegos, el ordenador
y la televisión cada vez ocupan más el tiempo libre de los jóvenes, algo en lo
que tienen mucho que decir los padres y educadores: si a los niños entre ocho a
12 años se les acostumbra a tener una vida activa, es mucho más fácil que ese
hábito perdure cuando sea mayor.
Fuente: el mundo.es salud
Fuente: el mundo.es salud