Hoy les dejo con un testimonio de primera mano de un paciente con psoriasis, con el cual me identifico claramente y no porque sea su hermano gemelo sino también porque estoy afecto de la misma enfermedad. Este artículo fue escrito por Esteban G. Santana Cabrera y publicado en el periódico La Provincia.
Recuerdo como si fuera ayer cuando apareció en mi vida y se fue adueñando de cada una de las partes de mi cuerpo y de mi piel. Viviendo años buenos y años no tan buenos, aunque reconozco que depende en mayor parte del ritmo de vida que lleves, del estrés, de la alimentación más o menos equilibrada y sobre todo del estado de ánimo que te produzca la aparición de los brotes. Aunque es verdad que todo va muy relacionado.
Y es la época estival la más deseada o la más odiada para nosotros, los enfermos de psoriasis, en la que se producen sensaciones contrarias, por un lado de alegría, ya que las vacaciones, el sol y la playa son buenas aliadas para mejorar las lesiones, pero por otro lado es la estación donde la vergüenza, el pudor, el miedo al qué dirán campa por cada una de las neuronas de nuestro cerebro. Sentimientos encontrados que en muchos casos nos lleva a sentir verdadero terror a ir a la playa o a la piscina y poner, como dice mi hija pequeña, nuestras "pupas" al sol.
Una asociación nacional llamada Acción Psoriasis, de ayuda para las personas afectadas de psoriasis y familiares, declarada de Utilidad Pública por el Ministerio del Interior, lleva por cuarto verano consecutivo una campaña que ha denominado "Destápate". Esta iniciativa ha contado con el apoyo de miles de personas en sus tres ediciones anteriores que, con su participación, han contribuido a acercar la enfermedad a la sociedad y a que no se nos vea como bichos raros. El papel de las redes sociales ha sido primordial, siendo publicados los mensajes y las fotografías en la página de Acción Psoriasis en Facebook y Twitter.
Ver a otros enfermos como tú que se destapan al sol y a la vez animan a los demás a que dejen atrás la vergüenza y el pudor, ayuda mucho, y sobre todo acerca esta enfermedad a la sociedad, a que la vea de manera natural, sin temor a compartir piscina y playa. Con la naturalidad que la ven los niños. Para eso la respuesta de mi hijo de cinco años a uno de sus amiguitos cuando éste le dijo que su papá tenía “pupas”. Mi hijo le respondió “claro que tiene pupas, si no las tuviera no sería mi papá”.
Desde estas líneas animo a todos los enfermos de psoriasis a que se destapen este verano, que luzcan sus “pupas” al sol y si quieren compartir su experiencia con otros enfermos que participen en la iniciativa de Acción Psoriasis y cuenten su testimonio.
Fuente: La Provincia

