Esta noche dije voy a comerme una ensalada de berros y mi
hija me preguntó ¿papá para qué son buenos los berros?, pues sabéis que se trata de una de las verduras más ricas en
antioxidantes, como la vitamina C, el beta-caroteno o pro-vitamina A y la
vitamina E.
Además contiene mucho ácido fólico, que ayuda al organismo en múltiples funciones regeneradoras; además de ser muy importante para las mujeres que van a ser mamás ya que está demostrado que su carencia puede provocar afectaciones en el cerebro y en la médula espinal del bebé.
También los berros contienen una cantidad importante
de fibra, que contribuye a optimizar el tránsito intestinal, colaborando con la flora bacteriana a dar consistencia a las heces. Además reduce la absorción de colesterol, glucosa y ácidos biliares. Es, por tanto, un ingrediente fundamental en nuestra dieta que va a prevenir problemas tan frecuentes como lo son el estreñimiento, la diverticulosis intestinal, el colon irritable o hasta el mismo cáncer de colon.
Hay quien se
atreve a afirmar que tiene propiedades diuréticas para eliminar la retención de
líquidos, que ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre y que es una
hortaliza con propiedades antiinflamatorias.
Los berros son de
las pocas hortalizas que crecen sin plantarlas cerca de las fuentes de agua,
ríos, barrancos o manantiales que habrá que lavarlos abundantemente antes de
comer, dándose cuenta enseguida de su sabor ligeramente picante. Hay que coger
los de hojas verdes y retirar los tallos duros dejándolos listos para consumir,
sobre todo en ensaladas y bocadillos, aunque también es un excelente
acompañante de platos de carne o de pescado.
Nada los dejo que
voy a preparar la ensalada de berros para cenar.
