Los psiquiatras dicen que los jóvenes tienen que aprender a
sufrir con buen humor, a poner buena cara al mal tiempo desde
pequeños y a endurecerse para hacer callo, con el fin de aguantar
las dificultades de la vida.
Los psiquiatras dicen que nadie está preparado para nada hasta que no se
entrena y el entrenamiento es más fácil cuanto más joven se es.
Por ello, creen que es importante que los
padres enseñen a sus hijos, desde pequeños, a soportar las
contrariedades, las frustraciones, los problemas, los obstáculos, los dolores y
las enfermedades con un ánimo positivo, sin enfados ni tristezas ni lamentos ni
quejas. Tienen que desarrollar en sus hijos
una mayor capacidad de sufrimiento sin ira, sin irritabilidad y sin violencia,
lo que significa, psicológicamente, desarrollar la tolerancia a la
frustración.
Precisan además que, en la actualidad,
la crisis económica y social atrae mucho la atención de los padres y puede
distraerles del gran problema de la formación de los jóvenes. Además creen que la mayor crisis no es la económica,
sino la de formación de los futuros ciudadanos de este país, la formación de su
personalidad, que es la raíz de su conducta, de su comportamiento social,
laboral y familia.
Para los expertos los jóvenes, en la sociedad
actual, aprenden a ser adictos, por ejemplo, a las nuevas tecnologías, a los
éxitos, a las sensaciones, a los vídeojuegos y al alcohol y esa
adición les resta libertad para autodeterminarse en el futuro y serán personas
manipulables por el ambiente.
Fuente: Canarias 7
