sábado, 22 de noviembre de 2014

¿Se puede Ingresar en un hospital y coger una infección?

Muchas veces hemos oído de boca de algún familiar o amigo, en tono culpabilizador, que conoce o ha conocido a alguien que ingresó en un hospital y allí adquirió una infección que no tenía. ¿Es esto posible?

Pues sí que es posible, de hecho entre el 7 y el 8% de todos los pacientes hospitalizados en España adquieren una infección mientras están ingresados, llamadas infecciones nosocomiales. 

Las principales infecciones de este tipo son las urinarias, generalmente asociadas al uso de las sondas vesicales, la neumonía adquirida en el hospital, la infección de las heridas quirúrgicas y las asociadas al uso de catéteres endovasculares.

Pero el problema radica en que muchas de estas infecciones son resistentes a los antibióticos, hecho gravísimo ya que supone que hay bacterias, llamadas multi-resistentes, que lo son a los principales antibióticos disponibles para su tratamiento. Este problema es debido, entre otras causas a el mal uso de antibióticos y la transmisión de esas bacterias entre pacientes, dentro y fuera de las instituciones sanitarias.

De todas formas se, de primera mano, que se está trabajando en este tema muy mucho y ya se están viendo los resultados. Así el número de infecciones contraídas en las unidades de cuidados Intensivos españolas ha vuelto a ser el más bajo de la historia. Lo confirma el Estudio Nacional de Vigilancia de Infecciones Nosocomiales (ENVIN) correspondiente a 2013 que ha incluido 20.799 pacientes ingresados en 170 UCI de 151 hospitales de toda España, en los que se ha controlado la presencia de infecciones derivadas del uso del equipamiento sanitario (ventiladores mecánicos, sondas, catéteres…). Sin embargo, sí que cada vez se detectan más infecciones protagonizadas por bacterias multirresistentes a los antibióticos más habituales. Para luchar contra este problema la SEMICYUC, de la que formo parte, está llevando a cabo el  proyecto 'Resistencia Zero', financiado por el Ministerio de Sanidad que tiene por objetivo reducir en un 20% la tasa de pacientes ingresados en UCI con aislamiento de microorganismos multiresistentes durante los próximos dos años en nuestro país.

domingo, 16 de noviembre de 2014

El uso del móvil y el riesgo para la salud

En los últimos años se han puesto en marcha diversos estudios epidemiológicos  que no han encontrado un aumento del riesgo de tumores cerebrales con el uso del teléfono móvil durante años. Sí que pueden haber algunos indicios de un mayor riesgo en las personas que utilizan este dispositivo durante mucho tiempo al día, pero que no se pueden confirmar de forma evidente a día de hoy.

Son muchos países, más de la mitad de la población, la que utiliza teléfonos móviles, pudiendo ser cerca de 7 mil millones de usuarios a nivel mundial, de ahí la importancia de seguir investigando este tema.

Los campos electromagnéticos de radiofrecuencia han sido clasificados como posiblemente carcinogénicos para los humanos (Grupo 2B), una categoría que se utiliza cuando existe una asociación causal que podría ser creíble, pero donde el azar, los sesgos o factores de confusión no se pueden descartar con seguridad razonable.

En respuesta a esta preocupación, la OMS estableció en 1996 el Proyecto Internacional de Campos Electromagnéticos (EMF) para evaluar las pruebas científicas de los posibles efectos adversos para la salud de los campos electromagnéticos, además en mayo del 2011 la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), un organismo especializado de la OMS, empezó a examinar el potencial carcinogénico de los campos de radiofrecuencia.

La organización por el momento ha realizado acciones para identificar y promover las prioridades de investigación en los campos de radiofrecuencia y la salud para llenar los "vacíos en el conocimiento" a través de sus programas de investigación. Asimismo, desarrolla materiales de información pública y promueve el diálogo entre los científicos, los gobiernos, la industria y el público para elevar el nivel de comprensión acerca de los posibles riesgos adversos para la salud de los teléfonos móviles.

Fuente: Europa Press

PD: Pese a que no parece existir evidencia, sí que en lo que todo el mundo está de acuerdo es en  recomendar el reducir el número y duración de las llamadas; así como evitar el uso y abuso en los menores.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Cómo actuar ante un atragantamiento en un niño

 

 
Cuando un objeto obstruye la vía aérea se dificulta la normal entrada y salida de aire. Si la tos no basta para que el niño pueda expulsar este elemento extraño, los padres deben tomar la iniciativa y aplicar las siguientes maniobras hasta que recobre una respiración normal lo antes posible:
  • Para una persona consciente que esté sentada o parada, ubíquese detrás de ella y coloque los brazos alrededor de su cintura.
  • Coloque el puño, con el pulgar hacia adentro, justo por encima del ombligo de la persona, y agarre el puño firmemente con la otra mano.
  • Hale el puño con fuerza y abruptamente hacia arriba y hacia adentro para aumentar la presión en la vía respiratoria por detrás del objeto causante de la obstrucción y forzarlo a salir de la tráquea.
  • Si la persona está consciente y acostada boca arriba, ubíquese por encima de ella con una pierna a cado lado. Empuje el puño agarrado hacia arriba y hacia adentro en una maniobra similar a la de arriba.
Es posible que se deba repetir el procedimiento varias veces antes de lograr desalojar el objeto. Si los repetidos intentos no logran abrir la vía respiratoria, puede ser necesario practicar una incisión de emergencia en la tráquea.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Pliegue diagonal en el lóbulo de la oreja y enfermedad cardiovascular

Un estudio presentado este año en el Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares, indica que la presencia de un pliegue diagonal en el lóbulo de la oreja (PDL) está directamente relacionada con el padecimiento de infarto e ictus.

Las conclusiones proceden de un análisis a 300 sujetos a los que se les tomaron fotografías de ambas orejas, clasificándolas según las características del pliegue (bilateralidad, inclinación, longitud y profundidad) y posteriormente se estudió la historia clínica para relacionar a aquellos que tenían antecedente de enfermedad cardiovascular (infarto o ictus). De los sujetos estudiados, el 31% presentó PDL.

Tras estudiar a estos pacientes pudieron ver que, de los pacientes con antecedentes de accidente cerebrovascular, el 48,9% presentaba este pliegue -un 27,8% en aquellos sin antecedentes de ictus-. Entre los sujetos con antecedentes de infarto, un 45,8% mostraba este pliegue, tasa que se reducía a la mitad -un 28,2% en aquellos sin infarto.

El pliegue considerado como marcador de enfermedad cardiovascular es aquél cuya inclinación tiene 45º en ambas orejas. La oreja es, junto con la nariz, el único órgano que crece a lo largo de toda la vida, por lo que cuando una persona padece enfermedad arterioesclerótica también sufre pequeñas lesiones vasculares en diversas zonas. En el caso de producirse estas lesiones en la oreja, se origina un crecimiento desigual fomentando el pliegue.
Lo que muestran estos resultados es que la forma del lóbulo de la oreja puede indicar al médico a simple vista que la persona podría padecer una enfermedad cardiovascular o múltiples factores de riesgo cardiovascular. Por lo tanto, a todas aquellas personas que presenten el pliegue y no hayan sido diagnosticadas de enfermedad cardiovascular, se les recomienda que se realicen un chequeo, porque es muy probable que sean hipertensos, diabéticos o hipercolesterolémicos y, por lo tanto, necesiten tratamiento para controlar estos factores de riesgo y prevenir así complicaciones cardiacas futuras.
Fuente: Jano

PD: Ojo, esto no significa que el que no lo tenga esté exento de riesgo.