viernes, 8 de agosto de 2014

Cigarrillo electrónico, ¿sí o no?

En los últimos años se ha visto un gran auge del uso de los cigarrillos electrónicos, como sustituto del tabaco, por lo que muchos neumólogos son consultados en toda España. Son pequeños inhaladores que contienen dosis de nicotina que generalmente utilizan una resistencia y una fuente eléctrica para calentar y vaporizar una solución líquida.
Han sido alabados por muchos por tener un menor riesgo para la salud y tener la gran ventaja de poder utilizarse en lugares donde está prohibido fumar. Aunque muchos detractores, entre ellos muchos médicos, también han alzado la voz, afirmando que los cigarrillos tendrían también un efecto negativo en las vías aéreas, ocasionarían problemas cardiovasculares e incluso inducirían adicción.
Los cigarrillos electrónicos  liberan determinadas dosis de nicotina sin mediar combustión sino a través de un proceso de calentamiento de una resistencia eléctrica que genera vapor, por lo que requieren propelentes y/o humectantes como el propilenglicol y la glicerina, composición para nada inocua. La nicotina es una droga muy adictiva por vía inhalada, tóxica para el corazón y el cerebro. El propilenglicol se ha usado como aditivo alimentario, como anticongelante y además es un producto irritante para mucosas de ojos, garganta y bronquios que puede causar asma. La glicerina se ha usado como cosmético, como laxante y forma parte de la formula del biodiesel, sin embargo, nunca se había usado por vía inhalada, aunque hay autores que hablan de que puede llegar a provocar una neumonía grasa. También se han detectado en los cigarrillos electrónicos  trazas de nitrosaminas y metales pesados (plomo, cromo, níquel..) en cantidades muy inferiores a los cigarrillos convencionales pero con efectos impredecibles a largo plazo dado que son productos carcinógenos de efecto acumulativo a lo largo de la vida.
En todo caso, se necesitan más estudios para poder demostrar el uso beneficioso o perjudicial del cigarrillo electrónico, que sólo parece que haya sido aprobado completamente por el mundo del marketing.
De hecho, las legislaciones al respecto son muy variables, desde donde está prohibido como en Grecia, dónde se considera similar al tabaco como en Francia o dónde está permitido sin restricciones como en Estados Unidos.
En España, existe una legislación al respecto prohíbiendo el vapeo en centros de las administraciones públicas, establecimientos sanitarios, centros docentes (excepto en espacios al aire libre de universidades y otras escuelas para adultos), medios de transporte y parques infantiles. En cambio, da vía libre a su uso en bares y restaurantes, así como centros de trabajo. Aunque no limita su venta a estancos o máquinas dispensadoras reguladas, como sí ocurre con los cigarrillos tradicionales, sí los equipara con respecto a la prohibición de su venta a menores, a los que tampoco se podrá ofrecer productos que imiten su forma o características. Además, incluye la obligación de colgar carteles alertando del veto a los menores de 18 años. La norma también regula la publicidad de los cigarrillos electrónicos, que no se podrá emitir en horario infantil, como ya ocurre con el tabaco tradicional. La normativa afecta a todos los dispositivos “susceptibles” de liberación de nicotina.y hace que muchos usuarios tengan dudas sobre su salud y el consumo de estos aparatos. 

Por todo ello recomendamos consultar con un especialista en Neumología.

Fuente: Doctuo