martes, 29 de abril de 2014

Trastorno obsesivo compulsivo en niños

Los niños que están preocupados en exceso por el orden de su habitación o que se lavan de forma compulsiva las manos pueden estar padeciendo un trastorno obsesivo compulsivo, problema que afecta a casi un 1% de la población infantil. 
En la mayoría de los casos, el trastorno se origina entre los ocho y los nueve años de edad, aunque hay que tener en cuenta que no todos los niños que realizan rituales o repiten acciones de forma algo extraña padecen este trastorno, es diferente tener la manía de lavarse varias veces las manos al día que padecer un trastorno obsesivo compulsivo.
Para saber que estamos ante este problema, es necesario que las obsesiones y las compulsiones causen un claro malestar en el niño y le dificulten su vida cotidiana, su rendimiento escolar, sus relaciones sociales, etc. Muchos pequeños se dan cuenta de que sus pensamientos y actos son absurdos, pero se pueden sentir atrapados por ellos y sin capacidad de romper el círculo vicioso de obsesiones y compulsiones.
Para afrontar este problema es fundamental la participación de los padres no culpabilizando al niño por sus pensamientos y sus conductas ya que esto lo que hace es generarles más angustia.  El tratamiento suele ser una terapia cognitivo-conductual enfocada en controlar los pensamientos y las compulsiones. Así, si la obsesión del niño es el orden, el psicólogo le ayuda a relajarse y evitar los pensamientos angustiantes en un espacio que no está perfectamente ordenado. Se trata de enfrentarse poco a poco, con técnicas cognitivas y de relajación, a las situaciones que le generan angustia.