martes, 14 de enero de 2014

Asegurar un futuro saludable a nuestros hijos con el deporte

Los niños y adolescentes que realizan deporte de forma rutinaria y tienen una buena condición física son menos propensos a padecer enfermedades del corazón cuando son adultos. Esta afirmación que no es nueva, ha sido corroborada por un equipo de investigadores de la Universidad de Umea (Suecia), cuyo estudio ha sido publicado en el “European Heart Journal”.
Pero esta investigación va mucho más allá, ya que ha mostrado también que aquellos adolescentes que tienen sobrepeso y obesidad, aún siendo activos físicamente, presentan un riesgo mayor a padecer un ataque al corazón que los que son delgados y sedentarios.
Por tanto, la importancia de esta investigación es que es más importante no tener sobrepeso u obesidad que estar en forma y que, al mismo tiempo, es todavía mejor estar en forma y tener un peso normal. Los expertos calculan que cada vez que aumenta un 15% la capacidad aeróbica, los adolescentes tienen un 18% menos de posibilidades de tener un infarto de miocardio pasados los 30 años. 
Por este estudio y por todos los que han sido publicados al respecto no nos queda otra opción que, en primer lugar, nuestros hijos no sean obesos y que si además tienen una buena condición física porque hacen deporte regularmente, mejor que mejor. Esta es una lucha de mucha actualidad donde la sociedad nos empuja a la practica de actividades sedentarias, sobre todo impulsada por la necesidad imperiosa de ligar estas actividades a las nuevas tecnologías.
Por tanto, he aquí algunas recomendaciones para nuestros adolescentes en cuanto a la actividad deportiva:
-La primera y fundamental que el niño tiene que jugar, jugar mucho
-No conviene que se centren en un sólo deporte sino que practiquen y conozcan otros
-Evitar las competiciones sobre todo a cortas edades donde aún no entienden muy bien ciertas actitudes de los adultos ante la derrota o el triunfo.
-Por supuesto, que es fundamental que un niño que practique deporte de competición debe tener el visto bueno del médico.
-Los deportes deben ser colectivos ya que incentiva valores como el compartir, el trabajo en grupo, etc
-Evitar los deportes que lleven a la fatiga extrema al niño y joven
-El deporte que practica es el que a él le gusta no el que gusta a sus padres.
-Por último, no practicar deporte en ambientes hostiles de elevada temperatura, procurando una buena hidratación con ropa adecuada