martes, 8 de octubre de 2013

Cada minuto mueren 15 personas debido a una sepsis

El pasado 13 de Septiembre se celebró el día mundial de la sepsis.
Sepsis (del griego septos: "podredumbre") es la respuesta  del organismo ante una infección, con finalidad eminentemente defensiva. Se conoce como sepsis al síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) provocado por una infección, generalmente grave. Esta reacción del organismo se produce como respuesta a la presencia de microorganismos patógenos, y está causada por la acción del propio sistema inmune, que libera sustancias pro inflamatorias que ponen en marcha el SRIS. La sepsis es una dolencia crítica que se produce como respuesta a una infección que lesiona los tejidos y provoca un fallo agudo de otros órganos que no necesariamente estaban relacionados con la infección original, provocando un shock o fallo multiorgánico.
Ocho millones de pacientes mueren de una sepsis, cada año en todo el mundo, lo que aproximadamente significa una persona cada cuatro segundos; un dato que se espera aumente en los próximos años. En la última década, el número de pacientes se ha duplicado, y los estudios consideran que la tendencia seguirá al alza.
Los factores que provocan este aumento son múltiples, destacando el incremento de la población de más de 70 años, los tratamientos de enfermedades crónicas que alargan la vida de los pacientes pero en condiciones de inmunodepresión, la mayor agresividad de las técnicas quirúrgicas, que incrementa los tiempos de hospitalización y las complicaciones infecciosas, o la mayor utilización de técnicas invasivas, como las sondas o los catéteres, que se asocian con infecciones por bacterias.
Por este motivo, quizá uno de los principales factores de su gravedad es el retraso del diagnóstico y tratamiento, según dicen los expertos por cada hora de retraso se incrementa su riesgo de muerte, siendo vital para su control que en cada hospital la sepsis se diagnostique y se trate precozmente, de manera que los enfermos no lleguen al grado de mayor complejidad y que, por tanto, sean menos los pacientes que necesiten entrar en la UCI. Los expertos recalcan la importancia de actuar en la primera hora de detectarse un cuadro infeccioso grave, ya que está demostrado que la atención en esa primera hora, estableciendo las medidas de resucitación oportunas y poniendo la primera dosis de antibiótico salva vidas.

Cuanto antes se detecte a estos enfermos, menos tiempo estarán ingresados en el hospital, menos complicaciones soportarán y menos probabilidades tendrán de ser candidatos a UCI. Si los tratamientos se ponen en esa primera hora, el índice de mortalidad no llega al 10 por ciento, mientras que si tardamos una media seis horas en establecer el tratamiento antibiótico la mortalidad puede subir hasta el 50 por ciento.
En España, afecta a 50.000 personas cada año, de las cuales 17.000 mueren; lo que significa que fallecen más personas por una sepsis que por cánceres como el de mama, colon, páncreas o próstata, y la mortalidad es 13 veces superior a la de los accidentes de tráfico.
Actualmente, los hospitales españoles ya están poniendo en marcha proyectos de innovación para intentar reducir la tasa de mortalidad de la enfermedad a menos del 20% en el año 2020 (actualmente es del 36%).
En España, y con el apoyo de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, también llamada SEMICYUC, y otras sociedades científicas, se mejora constantemente el proyecto Código Sepsis, un conjunto de protocolos y reacciones de actuación que pretenden ser comunes en todos los hospitales para diagnosticar, monitorizar y tratar la sepsis bajo una misma estrategia.
Aunque, para un mayor control, es fundamental incidir en la educación sanitaria, desde los colegios, en la adolescencia, y en generar interés por el conocimiento de los signos de gravedad asociados a una infección.
Además, es fundamental que el personal sanitario informe a menudo a la población de riesgo, los pacientes inmunodeprimidos, trasplantados, diabéticos, cirróticos o ancianos, entre otros, sobre cuáles son los signos de gravedad ante cualquier infección que deberían ser motivo de aviso a los servicios sanitarios. En concreto, los signos que tendrán que tener en cuenta los profesionales sanitarios serán comprobar si existe sospecha de una infección, ya sea urinaria, respiratoria o de otro tipo; medir la fiebre del enfermo, que el paciente esté taquicárdico; que padezca respiración acelerada; que tenga signos de hipotensión, como palidez o sudoración; y que presente un bajo nivel de conciencia, es decir, que parezca que está un poco como adormilado.
Estos signos harán en marcha el 'código sepsis', que también recogerá qué hace por ejemplo si se detecta un caso en atención primaria, y que será llamar a la sala de coordinación del 112 para decir que un paciente determinado tiene un 'código sepsis.

Los profesionales tienen que tener la información suficiente como para conocer de inmediato a un enfermo con una sepsis grave y poder darle una prioridad máxima, ya se encuentre en atención primaria, especializada o en hospitales-
Fuente: El Mundo