martes, 16 de octubre de 2012

La luz intensa contra los infartos

Sergio Martínez
Médico
Una proteína que regula el reloj biológico ayuda a reducir los daños que causa un infarto. El hallazgo está basado en el reloj biológico de una persona, el llamado ritmo circadiano, que está vinculado a la luz y la oscuridad.

El ritmo circadiano está regulado por proteínas que se producen en varios órganos, incluido el corazón. Ahora, los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado, en Denver, encontraron que una de esas proteínas es esencial para evitar el daño que causa un infarto en el corazón. Y ésta puede activarse exponiendo al paciente a una terapia de luz intensa, expresan los científicos en la revista Nature Medicine.

El hallazgo, creen los científicos, podría ser una herramienta muy útil, y poco costosa, para las personas en riesgo cardíaco, ya que incluso la luz natural podría ofrecer beneficios.
El estudio sugiere que la luz intensa, o incluso la luz natural, pueden reducir los riesgos de sufrir un infarto o sufrir daños a causa de uno de estos eventos. Para los pacientes, esto puede significar que la exposición a la luz del día dentro del hospital puede reducir el daño que ha causado un infarto.

El ritmo circadiano controla varios procesos biológicos y metabólicos en el organismo, como el sueño, la vigilia y el hambre, durante los ciclos de 24 horas. Este reloj biológico se ajusta con factores externos del medio ambiente, de los cuales el más importante es la luz. Quienes regulan el funcionamiento circadiano son principalmente las proteínas del cerebro, pero también están involucradas proteínas de otros órganos, incluido el corazón.

El profesor Eckle y su equipo descubrieron que una de estas proteínas, llamada Período 2 (Per2), juega un papel esencial cuando ocurre un infarto. Estos eventos ocurren cuando el corazón no puede recibir suficiente oxígeno, debido a un bloqueo en la corriente del flujo sanguíneo. Sin oxígeno el corazón debe obtener otra forma de energía y para ello reemplaza su combustible usual -la grasa- por glucosa. Si el corazón no lleva a cabo este cambio en su metabolismo las células mueren y el músculo queda dañado.

La nueva investigación, llevada a cabo con animales, encontró que la proteína Per2 juega un papel esencial en el cambio de grasa a glucosa. Tal como explican los investigadores, el estudio mostró que la luz intensa logró activar la función de la proteína Per2, mejorar la conversión a glucosa y minimizar los daños en el corazón. El estudio es preliminar y todavía deberán llevarse a cabo investigaciones más amplias para confirmar estos resultados.