martes, 12 de junio de 2012

Consejos para llevar una alimentación saludable con nuestros hijos

Para empezar, es fundamental organizar los horarios, con el objetivo de que nuestros hijos tengan cierta rutina, y asocien determinadas horas al momento de la comida. Además, debemos contemplar la importancia de beber líquidos, evitando las bebidas edulcorantes y con cafeína. Lo ideal sería que bebiésemos dos litros de agua. Otro de los alimentos aconsejables para la dieta de los niños, sobre todo durante la comida y la cena, es el pan, preferiblemente el integral.


Una cuestión más a tener en cuenta es evitar el picoteo y el abuso de aperitivos. A los niños y niñas les encantan las chucherias pero debemos tratar de que las consuman lo mínimo posible, y sustituir estos alimentos por otros más sanos. Por ejemplo, introducir algo de fibra o pequeñas cantidades de frutos secos al final de una comida, especialmente durante la mañana, puede ser muy beneficioso. Los alimentos muy salados, los dulces, quesos grasos y cremas de untar, también debemos evitarlos.

La elección del menú puede ser una ardua tarea. A veces, puede que nos cueste inventar o no repetir los platos de comida. Lo importante es que esta sea variada para evitar la rutina y conseguir que nuestros hijos coman sin rechistar.

Otro aspecto importante es no mezclar la carne y el pescado en una misma comida. Lo mejor es seleccionar uno de los dos alimentos, ya que dan lugar a una mala digestión. La fermentación de sus componentes provoca sustancias tóxicas, que al ser absorbidas perjudican a todo el organismo. Esta es una de las causas más importantes de enfermedades. Igualmente, ocasionan un sin número de trastornos digestivos, que intentamos sean aliviados con bicarbonto, medicamentos antiácidos y otros fármacos. Con esta mezcla de alimentos, dañamos el estómago y el intestino y luego intentamos aliviar el dolor y el daño.

Para cocinarlos productos alimenticios es más aconsejable utilizar el vapor, la plancha o los estofados. Este tipo de platos contienen menos grasas, a diferencia de los fritos y los embutidos. También en el momento de cocinar debemos limitar la cantidad de sal porque favorece la hipertensión y la retención de líquidos.

Por otro lado, a veces los niños y niñas suelen comer demasiado deprisa sin masticar y saborear suficientemente la comida. El que nuestros hijos e hijas mastiquen bien antes de tragar es una cuestión que debemos vigilar; lo aconsejable es que se haga unas diez veces, es decir, comer despacio para digerir mucho mejor los alimentos y disfrutar aún más de su sabor.

Además de estos consejos que tienen que ver con la organización de la comida y la selección de los alimentos, podemos tener en cuenta otras pautas tales como no utilizar la comida como una forma de resolver problemas que nada tienen que ver con ella, como el aburrimiento, tensiones, etc. Este tipo de situaciones pueden resolverse con otras medidas, tales como el juego o la comunicación verbal, entre otros. En definitiva, planificando otro tipo de actividades y conductas que encaucen y resuelvan esos conflictos o problemas.

Todas estas recomendaciones pueden y deben combinarse con la práctica de ejercicio físico. A través del deporte niños y niñas pueden adquirir cierta disciplina, aprender a trabajar en equipo, desarrollar habilidades sociales y sentimientos de compañerismo y solidaridad. Y cómo no, además se divierten. Pero esto no es todo, ya que el ejercicio físico les sirve para mantener una vida sana y equilibrada

Fuente: todopapas.com