viernes, 16 de marzo de 2012

Propiedades del brócoli

Los meses de otoño e invierno son idóneos para iniciarse en la cocina con nuevas recetas de brócoli, para degustar distintos platos de esta verdura en los menús semanales de temporada. Un mayor consumo de verduras crucíferas como el brócoli puede reducir el riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer por su riqueza en glucosinolatos, unos compuestos con un alto potencial antioxidante. A algunos consumidores, sin embargo, no les gusta el brócoli y no lo comen, pero buscan los beneficios de esta verdura en complementos dietéticos que contienen el antioxidante. Un estudio reciente ha comprobado que la biodisponibilidad de las sustancias antioxidantes del brócoli es mayor si se come la verdura fresca en lugar del complemento.

Esta familia de verduras se diferencia del resto por su alto contenido de glucosinolatos. Estos compuestos se metabolizan en el organismo en isotiocianatos, que son antioxidantes. El sulforafano es el antioxidante más potente del brócoli y que ha demostrado acción anticancerígena, de ahí el interés de los nutricionistas por promocionar un mayor consumo natural del brócoli, más durante la temporada invernal

Cuatrocientos gramos de verduras, hortalizas y frutas es el consumo recomendado mínimo diario por la Organización Mundial de la Salud para obtener el máximo beneficio sanitario de estos grupos de alimentos. La sinergia de los distintos componentes minerales, vitamínicos, de fibra y antioxidantes evidencia que las verduras sean alimentos escogidos para la prevención de enfermedades crónicas (obesidad, cardiovasculares, diabetes, e incluso, diversos tipos de cáncer) y otros trastornos comunes de salud como el estreñimiento.

Contrario a la teoría, la práctica pone de manifiesto que la población española come menos verduras y hortalizas de lo aconsejado, un hábito que se aleja del patrón de dieta mediterránea, como valor preventivo seguro. A muchos consumidores no les gustan las verduras, o no saben sacarles partido en la cocina, por lo que les resulta más cómodo tomar un complemento dietético que les aporte los antioxidantes del alimento

No obstante, se reproducen las investigaciones que ponen en entredicho la eficacia de ciertos complementos dietéticos y su capacidad para proveer beneficios. La forma química en la que se encuentran los compuestos bioactivos en la naturaleza y la acción sinérgica del resto de componentes de las plantas explica que sean más y mejor absorbibles los antioxidantes y las vitaminas naturales, de los vegetales, frente a los de laboratorio. Con esta cuestión se encontraron los investigadores de la Universidad del Estado de Oregon y la Universidad del Estado de Ohio, al comprobar que la biodisponibilidad del sulforafano y del isotiocianato se reducía "de forma drástica" al tomar el complemento en lugar de la verdura fresca. Los expertos señalan diversas causas de esta diferencia sustancial.

Puede deberse a la falta de actividad de la enzima mirosinasa en los suplementos de brócoli, enzima que convierte los glucosinolatos en isotiocianatos biodisponibles. Las únicas fuentes para esta enzima son la propia planta o nuestra flora intestinal. El alimento o la bebida con la que se acompañe el complemento también puede ser causa de una menor absorción.

El brócoli es una verdura que, tras el cocinado, ha de quedar "al dente" para aprovechar en mayor medida sus componentes nutricionales. Son comunes las recetas de brócoli como primer plato o principal, dispuesto en ramilletes, cocidos o asados, si bien la verdura troceada en láminas se convierte en otra forma apetecible de probar el brócoli salteado con otras hortalizas. Es el caso de la receta de verduras y tallos de brécol para acompañar, de guarnición, o como ingrediente de una sopa.

La receta más sencilla y simple de brócoli es el salteado con ajos, un plato al que se le puede dar un punto de sabor y color si se le añade pimentón. La mezcla de hortalizas y verduras de hoja verde, como la propuesta de brócoli sobre puré de judías verdes, por su combinación nutritiva (hierro, magnesio y vitamina K), es muy recomendable en caso de anemia ferropénica, contracturas musculares y para cuidar la salud ósea. La originalidad y facilidad de las recetas permite introducir el brócoli en los menús durante toda la temporada de otoño e invierno.

En las noches más frías, un estofado de brécol con champiñones resulta reconfortante, al igual que la sopa de brécol o la receta de brécol asado, acompañado de salsa de almendras. Si ha sobrado estofado, se puede mezclar con un rehogado de cebolla y servir de ingrediente para cocinar un energético quiche de brócoli con cebolla y champiñones o una original pizza. Si se le da un hervor corto, lo justo para ablandar los tejidos fibrosos pero que mantenga su tersura, el brécol da un contrapunto de sabor a las ensaladas, como la de espárragos o la de pimientos.

Aunque menos conocido en muchas regiones en comparación con alimentos similares, como la coliflor o la berza, el brócoli es adecuado para todo tipo de preparaciones a base de cereales, como el arroz, unos lacitos de pasta, una lasaña o con un guiso de legumbres, como la propuesta de alubias blancas con brécol. Esta variada lista de recetas brinda la posibilidad de iniciarse en el consumo de brócoli, una verdura excepcional, de manera sencilla, asequible y rápida. Sin excusas.

Fuente: EROSKI CONSUMER