viernes, 23 de marzo de 2012

No dejar a los niños ir sin desayunar al colegio

El desayuno es la comida más importante del día y debería cubrir un 25% de las necesidades calóricas diarias. Después de las horas de sueño, y por tanto de ayuno, el cuerpo necesita la energía del desayuno para empezar las actividades del día. Si no consigue esta energía deberá recurrir a las reservas y funcionará “a medio gas” durante la mañana. Esto se traduce en falta de concentración y bajo rendimiento físico e intelectual. Además, algunos estudios sobre este tema han relacionado este ayuno matutino con la obesidad.
Y, sin embargo, sabemos que entre un 6-8% de los niños y adolescentes españoles no desayunan habitualmente. Muchos más, en especial los adolescentes, desayunan poco o mal.

¿En qué consiste un buen desayuno?

Un buen desayuno admite muchos tipos de alimentos. Sin embargo, para conseguir un desayuno de alta calidad nutritiva debería incluir:
     -UN LÁCTEO: vaso de leche o yogur o queso fresco…
     -UN CEREAL: pan, galletas, cereales en copos, bizcocho…
     -UNA FRUTA: cualquier tipo de fruta natural entera o su zumo.
     -Un poco de grasa de acompañamiento para el pan: mejor aceite de oliva, aunque también puede ser mantequilla o margarina.
     -Otros acompañamientos: dulces (mermeladas…) o no dulces (embutido con poca grasa)

¿Por qué algunos niños no desayunan?

Existen muchas razones por las que niños y adolescentes no desayunan o no lo hacen correctamente, pero las que con más frecuencia nos explican son las siguientes:
-Porque muchos no tienen sensación de hambre nada más levantarse de la cama.
-Por falta de tiempo para desayunar: las prisas matutinas. Esto es especialmente frecuente en los adolescentes, siempre cortos de sueño. El ritmo de sueño propio de esta edad hace que la hora de ir a dormir se alargue y, por la mañana, no haya forma de levantarles de la cama.
-Para adelgazar, sobre todo las chicas.
-Porque prefieren almorzar durante el recreo, con sus amigos.

¿Qué podemos hacer para que desayunen bien?

Desayunar es un hábito, una rutina que debemos incorporar a nuestro día a día. Y, como todos los hábitos, se aprende. Al repetirse de igual forma cada día acaba por aceptarse como algo que, simplemente “es así” y “se hace”.
El papel de padres y cuidadores como modelos en relación con los buenos hábitos alimentarios es importante. Ellos también deberían hacer un buen desayuno y, en lo posible, compartir mesa con los niños/adolescentes.
Hay que intentar que los niños y adolescentes no vayan cortos de sueño y se levanten con tiempo suficiente. No se necesita mucho tiempo para desayunar. Probablemente 10 o 15 minutos pueden ser suficientes y, para que todo resulte más fácil, podríamos incluso dejar algunas cosas preparadas desde la víspera.
Podemos empezar poco a poco, para que no se marchen a la escuela sin desayunar nada. Si les cuesta hacer el desayuno completo pueden tomar, al principio, lo que les resulte más aceptable: puede ser un vaso de leche con cereales o galletas; o un batido de yogur y fruta; o pan con aceite y embutido; o una pieza de fruta; o incluso algún resto apetitoso de la cena del día anterior. Luego, sin prisas, iremos añadiendo cosas nuevas, animándoles a que las incluyan para hacer un buen desayuno.
Los que creen que saltarse el desayuno les ayuda a adelgazar deben saber que no es así. Existen múltiples estudios que nos dicen que saltarse el desayuno engorda. O, dicho de otra manera, que hacer un buen desayuno nos ayuda a mantenernos delgados porque las calorías del desayuno se queman rápidamente con la actividad de la mañana.

Fuente: Asociación Española de Pediatría