martes, 21 de febrero de 2012

Agresividad al volante

Son muchas las personas que actúan con violencia cuando conducen, mostrándose agresivas e intolerantes con el resto de los conductores. Ante cualquier infracción o despiste de otro conductor hay quien responde agresivamente, tocando el claxon como señal de protesta o realizando gestos de desprecio.
Los conductores agresivos no son sólo aquellos que disfrutan con el riesgo de una conducción temeraria, presumiendo de la velocidad que alcanzan con su coche o de su destreza para tomar una curva peligrosa. También incluimos dentro de este grupo a personas que ante cualquier contratiempo, como tardar un poco en salir del semáforo o ante una caravana, rápidamente se desesperan y tocan el claxon.
Existe otro grupo de personas muy competitivas que tienen que demostrarse así mismo y a los demás, que son los más rápidos en la carretera, son los "listillos" que van haciendo eslalon cuando el tráfico es denso o que se pegan al conductor que tienen delante, dando ráfagas y presionándole para que se aparte y les permitan adelantar.
En definitiva, los conductores agresivos, son personas inmaduras con un carácter impulsivo y con falta de autocontrol. Se dejan llevar por las circunstancias y por su estado de ánimo. Las circunstancias adversas en la carretera o cuando emocionalmente están enfadadas o estresadas les afecta a la conducción y descargan su furia con la velocidad y con insultos hacia los demás conductores.

Para evitar transformarnos en personas agresivas cuando conducimos debemos de tener en cuenta lo siguiente:
- Tener autocontrol. Reflexionar sobre la importancia de tener control de nosotros mismos cuando conducimos, de lo contrario podemos ser la causa de la desgracia de otras personas provocando un accidente.
- Actuar con calma. No podemos dejarnos llevar por la impotencia y la rabia que nos produce el comportamiento desafortunado de otro conductor. Hemos de pensar que lo hace sin mala intención y, si es evidente que es con intención de molestarnos, debemos limitarnos a pensar que es un maleducado y no exaltarnos ni dejarnos llevar hasta el punto de que nos afecte en nuestra forma de conducir. No podemos "picarnos" en la carretera.
- Pensar en lo ridículo y vergonzoso de insultar, hacer gestos con intención de molestar o decir palabrotas por el simple hecho de subirnos a un coche. No podemos transformarnos en otras personas y estar más atentos a lo que hacen los demás conductores que a la carretera.
- Si eres una persona que disfruta alcanzando velocidades excesivamente rápidas, sin importarte las normas de circulación ni el peligro que eso supone para ti y para los demás conductores o peatones, tienes un problema de conducta grave que deberías consultar.
Hay que destacar también a los conductores dubitativos o excesivamente precavidos, que aunque no son agresivos en su conducción, son peligrosos por su lentitud y por lo indecisos o dubitativos que son para realizar cualquier maniobra. Además, estas personas tan prudentes ponen nerviosos a los demás conductores que tratarán de adelantarlos por todos los medios.

Fuente: PulevaSalud