martes, 20 de diciembre de 2011

Los tics en los niños

Si tu hijo ha desarrollado un tic nervioso, no te desesperes puede desaparecer con el tiempo sin mayor importancia, y no responde a ninguna enfermedad ni problema. Los tics pueden ser una forma que el niño encuentra para liberar tensiones. Si algo necesitan los tics, es paciencia.

Un tic nervioso es la repentina, imperiosa e involuntaria ejecución, a intervalos irregulares, pero relacionados, de movimientos sencillos, aislados o unidos, que, objetivamente, parecerían tender a un objetivo concreto. Su ejecución va precedida, con frecuencia, de una necesidad que, si se reprime, produce malestar. La voluntad y la distracción pueden suspenderlos. Generalmente, también desaparecen durante el sueño.

Los constantes parpadeos, guiños, muecas, carrasperas, chasquidos de lengua, crujir de nudillos o levantar de cejas son tics nerviosos, que preocupan a muchos padres porque piensan que sus hijos lo hacen a propósito o porque quieren. Y no es así. Un tic no es una mala costumbre, sino un acto involuntario. Es un acto compulsivo que, probablemente, ayuda a los niños liberar sus tensiones.

Los tics nerviosos pueden aparecer inesperadamente como desaparecer por sorpresa, de la misma forma. Los padres deben preocuparse cuando ven que su hijo sufre con su tic nervioso. Si este hábito le está molestando o perjudicando en su vida cotidiana es necesario consultar con su pediatra.

En cambio, en los demás casos, cuando el niño no se siente molesto, es importante no hablar a todas horas del tema con ellos, y esperar con paciencia a que les pase. La duración de un tic es variable, puede durar de un mes hasta más de un año. El más común es un parpadeo o un movimiento facial, aunque también pueden verse afectada toda la cabeza, el torso o las extremidades.

Más información: guiainfantil.com