miércoles, 17 de agosto de 2011

La Televisión aisla a los niños

Los psiquiatras especializados en la atención al niño y adolescente recomiendan a los padres que éstos no vean la televisión o jueguen a las videoconsolas más de una hora al día para evitar su "aislamiento", un factor que puede predisponer a patologías mentales en el futuro.
El periodo que cada niño o adolescente puede dedicar al ocio a través de las nuevas tecnologías es variable según cada persona, aunque por regla general lo recomendable es no sobrepasar los 60 minutos diarios. Esto es así porque los medios virtuales son "solitarios" y evitan "recibir otro tipo de informaciones y de interacciones, y de realizar distintas actividades", lo que a menudo desemboca en que el hijo sea reacio a salir de su casa a jugar con otros niños.
Sólo una hora, y después hay que salir a respirar, a correr, a hacer ejercicio porque si se sientan frente a una consola renuncian a unos amigos y al descubrimiento de otros elementos reales que pueden ser interesantes.
En todo caso, los psiquiatras infantiles no consideran el uso de las nuevas tecnologías como una enfermedad en sí misma sino como un elemento que "puede limitar a la persona". Es uno de los factores que, como podría ser estudiar durante todo el día, vivir en un internado, estar en una isla desierta o salir por la noche todos los días, están por ahí y no determinan ninguna patología específica pero sí predisponen y contribuyen a formar a una persona.
Los niños de hoy en día están más predispuestos al uso de las nuevas tecnologías que antes por el simple hecho de que imitan a sus padres y hermanos mayores, y también porque esos artículos han pasado a ser "parte de su entorno".
Uno de los datos que manejarán los psiquiatras es que alrededor del 10 por ciento de los niños y cerca del 20 de los adolescentes precisa de atención psicológica o psiquiátrica, aunque sólo la mitad cuenta con un seguimiento por parte de un especialista. Sus principales problemas son, al igual que en los adultos, las depresiones, los trastornos de ansiedad, obsesivos y alimentarios, y las esquizofrenias.

Fuente: EFE