miércoles, 10 de agosto de 2011

¿Estamos hechos para durar eternamente?

Por: Dr. Sergio Martínez Cuéllar
A la vista está que parece que no, de lo contrario ya nos habríamos tropezado con seres humanos de 300 o 2000 años de edad, pero no es así, parece que la humanidad está condenada a morir.
No obstante, como dicen algunas publicaciones, nuestro organismo está hecho para durar eternamente, de ser así, cabe pensar qué estamos haciendo mal.
El elemento más importante de nuestro organismo es sin lugar a duda el AGUA.
Del agua se ha dicho -entre otras muchas cosas- que es nuestro alimento primario, la medicina más barata y el principio de todo lo que existe.
Es tal su importancia para la vida que cada vez más científicos coinciden en afirmar que muchas de las actuales enfermedades podrían evitarse simplemente bebiendo suficiente agua de calidad.
Alexis Carrel (Premio Nobel de Medicina en 1912) reconocía su importancia relacionándola incluso con la inmortalidad al afirmar: "La célula es inmortal. En realidad es el fluido en el que flota, básicamente agua, lo que degenera. Por tanto, renovando ese fluido a intervalos, proporcionaríamos a las células lo que necesitan para su alimentación y, hasta donde nosotros conocemos, el pulso de la vida continuaría para siempre".
El agua es el constituyente primordial de las células de todos los tejidos animales y vegetales.
El agua circula por todo el cuerpo llevando oxígeno y alimentos diluidos hasta todos los órganos y estructuras celulares y, al mismo tiempo, recoge los residuos para llevarlos a los órganos responsables de su eliminación y transporta el anhídrido carbónico hasta los pulmones para intercambiarlo por oxígeno. También se encarga de regular la temperatura corporal. Es imprescindible igualmente para mantener la estructura y la arquitectura celular de nuestro cuerpo.
Es tal la cantidad de procesos metabólicos, orgánicos, sistémicos, etc., en los que interviene el agua que resulta fácil entender cuáles pueden ser las consecuencias para la salud cuando su carencia es prolongada.
La deshidratación crónica es la raíz de la mayor parte de las enfermedades degenerativas del cuerpo humano y la tragedia más grande de la historia de la Medicina es que los médicos sigan sin entender la diversidad de señales que emite un cuerpo cuando, simplemente, reclama agua.
Por tanto es fundamental que el agua que ingiramos sea de calidad, es decir, estructurada, limpia y energéticamente viva. ¿Qué es el agua viva? Pues es aquella que conserva -o que recupera- su potencial energético y la estructura ordenada y estable que presenta de forma natural.
¿Bebiendo agua de calidad nos acercaremos por tanto a la eternidad?, no lo se, probablemente no, pero al menos proporcionaremos a nuestras células un entorno sano permitiéndoles ejercer sus funciones con eficacia y limpieza, y al menos, eso sí, las mantendremos mas tiempo en unas excelentes condiciones.