lunes, 8 de agosto de 2011

El ruido acorta la vida

Los trastornos del sueño provocados por el ruido son los responsables de un buen número de trastornos, desde metabólicos a hipertensión y problemas cardíacos. Con la contaminación acústica el cuerpo puede entrar en sueño pero sin pasar del sueño superficial y lo peor es el ruido intermitente, como un coche al pasar. Esto significa que quien sufre estos ruidos puede no ser consciente de despertarse, pero es la causa más frecuente de falta de descanso en las grandes ciudades.
Estos microdespertares producidos en su mayoría por estímulos acústicos que provocan en el cerebro el fenómeno denominado arousal, que significa alertamiento, llevan a la persona de una fase profunda del sueño a otra más superficial en la que no se descansa.
Se sabe que el cerebro es selectivo frente a distintos estímulos, el ruido se convierte en algo selectivo, algo a lo que se puede uno acostumbrar, cuando, por ejemplo, se produce el ronquido de una pareja, que puede rondar los 50 decibelios, lo que dobla el nivel de ruido recomendado en un dormitorio.
Se ha descrito que el cerebro de una mamá con un recién nacido oye antes el llanto del bebé que el ruido de una tormenta. El doctor cita los transtornos metabólicos y en la regeneración de la piel, así como los déficit inmunitarios, como algunos de los males físicos que pueden derivar de un descanso inadecuado, aparte de los que el ruido causa en sí mismo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de que sólo el ruido derivado del tráfico en Europa causa el 1,8 % de los ataques cardíacos, además de provocar uno de cada cien casos de hipertensión, enfermedad que causa la muerte del 13 % de la población mundial.
Los límites sonoros deberían ser más humanitarios ya que, por ejemplo, los ciudadanos toleran mejor el ruido del tráfico que el del ocio, que es psicológicamente peor aceptado.

 Fuente: EFE