viernes, 19 de agosto de 2011

Cuidar de la exposición solar a los niños

Los daños ocasionados al medio ambiente y capa de ozono además de provocar el cambio climático, han aumentado los casos de cáncer en la piel, ya que los rayos de sol pasan directamente a la superficie de la Tierra, dejando a la población expuesta.
A nivel mundial el cáncer más frecuente es el de piel. Esta enfermedad afecta severamente la piel, el órgano más grande y uno de los más importantes del cuerpo que beneficia la salud, pues protege contra infecciones, ayuda a controlar la temperatura corporal y almacena agua, grasa y vitamina D.
Hay diferentes tipos de cáncer de piel. La mayoría se presenta como marcas asimétricas (costra, lunar, peca o mancha), que puede sangrar o no y su color varía de rojo a negro. Mientras más tarde en ir al médico o darse cuenta que lo padece, mayor es la probabilidad de que se disemine a otras partes del cuerpo.
Entre el 60% y 80% de la exposición a la radiación solar se recibe durante la niñez y a los 18 años ya existe un daño acumulado para desarrollar cáncer de piel. Existe evidencia de que la protección contra el sol durante la infancia reduce en un 78% las probabilidades de desarrollar cáncer de piel.
Aunque los efectos del sol sobre la piel tiene sus beneficios, debido a que ayuda a la síntesis de vitamina D y contribuye a la calcificación de los huesos, los dermatólogos recomiendan que, con 10 minutos diarios de luz solar es suficiente, además de usar un protector 30, y aplicarlo media hora antes de salir.
Para los bebés menores de 12 meses se recomienda consultar al pediatra sobre la aplicación de cremas protectoras.

Fuente: bbmundo