viernes, 26 de agosto de 2011

Cómo afrontar las perretas de los niños

Te presento unos casos prácticos de cómo afrontar los berrinches y perretas de tus hijos, por Cathy Calderón, psicóloga:

Primer ejemplo: "Tu hijo de cuatro años quiere cruzar la calle sin darte la mano"

         -Demasiado riguroso: “¡Si no agarras mi mano, te voy levantar y coger en brazos!”
         -Demasiado débil: “Está bien, pero fíjate y quédate cerca de mí. ¿Sí?”
         -Perfecto: “Cuando lleguemos al semáforo, me vas a dar la mano.”

Agarrar a tu hijo de la mano cuando vas a cruzar la calle es una de esas situaciones no negociables porque se trata de su seguridad. Esto no es un debate, así que no abras la ventana a una discusión o berrinche. Aunque, de forma brusca, le digas que lo vas a coger en brazos, le estas dando una opción.

Segundo ejemplo: "Tu hijo de dos años le arrebata de forma muy ruda un coche de juguete a otro amigo".

        -Demasiado riguroso: “¡Eres un grosero! ¡Devuélveselo en este momento!”
        -Demasiado débil: “Por favor, pídele perdón.”
        -Perfecto: “Quieres un turno para jugar con el carro y lo tendrás. Tú y yo podemos jugar con el avión y después podrás jugar con el coche.”

Compartir no es algo que les sale de forma natural a los niños pequeños. Explícale que su amigo está jugando con el coche y que él lo podrá hacer después. Utiliza palabras y términos que sean claros para él.

Tercer ejemplo: "Tu hijo de 18 meses se pasa todo el tiempo levantándose de su silla para comer mientras le das de cenar".

      -Demasiado riguroso: “¡Está bien, se acabó, ya no hay cena para ti!”
      -Demasiado débil: “Ten cuidado, ven, siéntate. Mira aquí viene el avión a tu boca.”
      -Perfecto: “Cuando comemos, nos sentamos. Te voy a ayudar a sentarte otra vez.”

Los padres piensan que es mejor distraerlo para que coma o ignorar estos comportamientos, pero un niño de un año pueden entender perfectamente estas reglas.

Cuarto ejemplo: "Tu hijo de tres años está haciendo berrinche pateándote porque le apagaste la televisión".

      -Demasiado riguroso: “¡Está bien. Ya te pasaste de la raya. Olvídate de ahora en adelante de volver a ver televisión!”
      -Demasiado débil: “Sé que estás enojado, ¿pero que sentirías si yo te pateo?”
      -Perfecto: “Me lastimaste. Déjame saber cuando estés tranquilo y hablamos de tu enojo.”

Separarte es una estrategia muy efectiva, porque no te estás quedando para que te lastime y tampoco estás dejando que se distraiga del punto principal.