miércoles, 20 de julio de 2011

Tabaco y belleza

Nuestro colaborador el Dr. Sergio Martínez nos trae este comentario sobre tabaco y belleza:
Dr. Sergio Martínez Cuéllar

"La nicotina –responsable en gran parte de la dependencia que genera el tabaco y que tiene una capacidad adictiva 5 veces mayor que la heroína- es uno de los principales enemigos del buen estado de la piel ya que deteriora su calidad al producir –junto con el cianuro de hidrógeno que contiene el humo- la constricción de los vasos sanguíneos que irrigan la dermis a la que deja de llegar el oxígeno y los nutrientes necesarios para su salud. De hecho se calcula que un solo cigarrillo produce la contracción de los vasos cutáneos durante hora y media por lo que una persona que fuma un paquete diario mantiene su piel privada de oxígeno todo el día. Esta hipoxia constante hace que las células de la piel se deterioren y se empiecen a producir en ellas cambios importantes que no se refieren sólo a su color sino también a su textura y a su capacidad para defendernos del exterior ya que –recordémoslo- es una de las funciones principales de la piel. Por ejemplo, al efecto de la nicotina se suma el del propio humo del tabaco, causante de la deshidratación del estrato córneo de la piel de la cara de los fumadores que provoca un aspecto grisáceo, quebradizo y áspero del rostro y la aparición de arrugas. Es más, numerosas investigaciones establecen que los fumadores de entre 40 y 50 años pueden tener a esa edad las mismas arrugas que un no fumador de entre 70 y 80. Cada bocanada del humo del tabaco contiene dos millones de radicales libres que favorecen la aparición de diferentes dolencias, envejecen la piel y alteran la síntesis del colágeno.
Por lo que respecta a la boca, las manchas en los dientes, las caries, el mal aliento, la enfermedad periodontal y la disminución de las sensaciones del gusto y el olfato son muy habituales entre los fumadores.
Pero los daños estéticos del tabaco no se limitan a la piel o a la boca. Las uñas de los fumadores se tornan amarillentas, sus párpados suelen estar hinchados por la congestión de los senos nasales que acompaña a la
rinitis que produce el humo del tabaco y el cabello pierde luminosidad y se vuelve quebradizo y poroso a causa del efecto secante del monóxido de carbono".