lunes, 27 de junio de 2011

La cara estrafalaria de la ciencia


Hoy les traigo una reflexión de Salvador G. Serrano publicado en Jano acerca de investigaciones chocantes y disparatadas que nos muestran la cara estrafalaria de la ciencia. Dice así:

"Una de las misiones de la ciencia es profundizar en el conocimiento, un fin que en ocasiones puede chocar con mitos y supersticiones bien asentadas en el acervo popular. Con ese objetivo, algunos científicos se han involucrado en investigaciones peregrinas destinadas para comprobar, por ejemplo, si el día 4 de cada mes mueren más chinos que cualquier otro día. De hecho, el 4 es para ciertas culturas del lejano oriente un número que trae mala suerte debido a su similitud fonética con “muerte” en mandarín y japonés. Por esa causa, hay edificios sin cuarta planta y algunos fabricantes no comercializan móviles que comienzan por 4.

Lo curioso del caso es que investigadores de la Universidad de California en San Diego analizaron hace una década certificados de defunción de más de 200.000 japoneses y chinos residentes en Estados Unidos y comprobaron que las muertes por insuficiencia cardíaca eran más frecuentes los días 4 que el resto de días de cada mes. Es un resultado de difícil explicación en el que tal vez tenga algo que ver el estrés psicológico. Tal vez podría hacerse otro estudio entre supersticiosos occidentales en torno al número 13.
Por otro lado, la ciencia ha ayudado a rebatir otras leyendas como que el ajo sirva para rechazar un ataque de vampiros. Lo hicieron científicos noruegos, que publicaron su estudio en una revista de su país. Eso sí, reconocieron haber empleado sanguijuelas debido a la dificultad de reclutar vampiros auténticos en Escandinavia.
Ese par de ejemplos viene motivado por un nuevo artículo publicado en el número previo a la Navidad del British Medical Journal, con el que científicos del Hospital de Hillerød (Dinamarca) desmontaron mito propio de su país. Su objetivo fue determinar la validez de la leyenda urbana de que uno puede emborracharse sumergiendo los pies en alcohol.
Tal como la describen, se trata de una investigación autoexperimental y sin grupo control que bautizaron como Estudio PEACE ON EARTH, acrónimo de Percutaneous Ethanol Absorption Could Evoke Ongoing Nationwide Euphoria And Random Tender Hugs.
Los participantes fueron los tres autores firmantes que metieron los pies durante tres horas en una palangana en la que habían vaciado el contenido de tres botellas de vodka Karloff. Puntualizan que ninguno de ellos presentaba enfermedades crónicas cutáneas ni hepáticas ni pertenecían a comunidades locales de Alcohólicos Anónimos.
Midieron su concentración de etanol en plasma antes del experimento y cada 30 minutos durante su desarrollo, y también emplearon una escala para evaluar del 1 al 10 varios síntomas de intoxicación etílica, como la confianza en sí mismos, la urgencia de hablar y el número de abrazos espontáneos
Los resultados demuestran que los pies de los investigadores fueron impenetrables para el alcohol contenido en el vodka. Las concentraciones plasmáticas de etanol se mantuvieron durante todo el experimento por debajo del límite de detección de 2,2 mmol/dL, sin cambios destacables en relación con la sintomatología de la embriaguez.
Por ello, a pesar del limitado número de participantes, concluyen que el mito de emborracharse por los pies es precisamente eso, un mito, aunque creen necesario apuntar algunas implicaciones importantes derivadas de su investigación: “Conducir o tripular un barco con las botas llenas de vodka parece ser seguro –apuntan-. Los trabajadores de fábricas de cerveza no pueden resultar intoxicados si se caen en una cuba. Y también es importante destacar que los estudiantes que experimenten con la absorción transcutánea de alcohol pueden dedicarse luego a actividades más relevantes”. Seguro que alguna pueden encontrar."

Fuente: Jano