viernes, 17 de junio de 2011

La alimentación del bebé

No hay ninguna razón de peso para comenzar los cambios de alimentación por uno u otro alimento: cereales, frutas, verduras, carne… Solamente debemos procurar introducirlos poco a poco, para observar si alguno no le sienta bien al bebé.
Si en la familia hay personas alérgicas, se debe evitar que el bebé tome demasiado pronto aquellos alimentos que producen alergia a sus familiares y aquellos que tienen más probabilidad de generar alergias, como son el pescado y el huevo.
Por lo general se suele comenzar dando al bebé cereales sin gluten (arroz y maíz) y después sólo un alimento nuevo cada cierto tiempo, esperando dos o tres días antes de darle a probar otro nuevo.
Hasta los seis meses no se le deben dar alimentos con gluten. El gluten es una proteína que existe en algunos cereales (trigo, centeno, cebada, avena, mijo…). En determinadas personas, puede generar alteraciones intestinales que se manifiestan por diarrea crónica, ganar poco peso, talla baja, anemia… Esto se llama enfermedad celiaca y puede afectar a 1 de cada 1.500 niños.
Tras cada alimento nuevo hay que estar atento a posibles respuestas alérgicas como la diarrea, sarpullidos o vómitos. Si algo de esto ocurre elimine de su dieta el alimento sospechoso hasta consultar el conflicto con el pediatra.
Normalmente, a partir del quinto o sexto mes el bebé empieza a comer papilla de frutas. La fruta aporta sobre todo hidratos de carbono (azúcares), vitaminas, minerales y fibra.
Esta toma no debe sustituir a una de leche por su bajo contenido en proteínas y calorías. De modo que se puede terminar con un poco de leche materna o artificial.
Además, muchos bebés rechazan la papilla de frutas, pero les encanta probar la fruta al natural, de modo que toman muy pequeña cantidad.
Los potitos comerciales de frutas son baratos y de sabor agradable. Pero tienen algún inconveniente:
* Suelen tener azúcar añadido.
* Han perdido casi todas las vitaminas.
* Su sabor no se parece al de la fruta natural.

Los preparados comerciales en polvo llamados multicereales y frutas contienen sobre todo cereales. Muy poca fruta. Por supuesto que esa fruta ha perdido casi todas sus vitaminas y la fibra.
A partir del sexto y séptimo mes se incorporan las verduras. Estas aportan carbohidratos complejos (almidón), vitaminas y minerales. Por sí solas contienen pocas calorías y proteínas, por lo que se debe dar además leche.
Los bebés pueden tomar casi todas las verduras, pero se recomienda evitar las que tienden a acumular los nitritos (componentes de los abonos) como la zanahoria y las que tienen demasiados fitatos (que impiden la absorción del hierro) como las espinacas.
Las verduras pueden ser frescas o congeladas. Conviene cocerlas en poco agua para aprovverter los minerales, que se van al caldo.
Los bebés pequeños pueden tomar además arroz y lentejas.
A partir del séptimo y octavo mes, se puede introducir la carne (pollo, pavo, cordero, ternera y cerdo magro). La carne aporta muchas proteínas, vitaminas del grupo B y minerales importantes como el hierro.
A partir de los 8-10 meses conviene introducir el pescado blanco en el puré de verduras.
El huevo, por el riesgo de alergias, es el último de los alimentos que se le da a probar.
Los preparados comerciales (tarros o potitos) son cómodos y baratos, sin duda. La mayoría de buena calidad. Sus inconvenientes son:
* Los fabricantes los recomiendan para edades más precoces de lo que postulan los médicos
* Algunos contienen harinas o leche que pueden no estar señaladas en niños concretos
* Los sabores son muy diferentes de los productos naturales alimentos envasados para adultos debido a que contienen preservantes y sal añadida que el bebé no debe ingerir.


Algunas recomendaciones
* No darle alimentos envasados para adultos debido a que contienen preservantes y sal añadida que el bebé no debe ingerir.
* No hace falta agregar a los alimentos sal ni azúcar.
* Los alimentos deben estar blandos, ser fáciles de tragar como los guisantes o las patatas.
* Todo ha de estar muy bien cortado, debido a que no sabe masticar y podría asfixiarse con ellos.
* Muchos bebés no toleran bien el zumo de naranja (puede irritar la piel y elevar el nivel ácido de las deposiciones) y es mejor mantenerse hasta el sexto mes para agregar los cítricos a su dieta.

Fuente: http://www.cuidarbebes.net/