viernes, 27 de mayo de 2011

Los médicos e internet

Ocho de cada diez españoles que se conectan a Internet lo hacen para solventar alguna duda sobre su salud; con la sorpresa de que si la consulta cae en una página que le quita importancia al problema de forma desacertada, podría tener consecuencias graves. También puede ocurrir lo contrario, que consultes por un problema banal y te digan que puede ser un síntoma de una enfermedad terminal, ¡fuerte susto!. Y qué decir de aquéllos pacientes con enfermedades incurables que encuentran muchas páginas webs que les ofrecen tratamientos milagrosos sin ninguna base científica.

Existen en Internet más de 50.000 portales relacionados con la salud en castellano, el problema es que muchas no están avaladas por organismos sanitarios reconocidos, debido a que no es obligatorio. Por tanto la red da cabida a todo lo que se meta en ella, independientemente de que el que lo introduzca tenga una formación sanitaria o no, o que sean profesionales que trabajan para determinadas empresas que quieran vender su producto a toda costa.

No cabe duda que estar bien informado, sobre todo cuando se trata de salud, es bueno. De hecho los pacientes cuando acuden al médico, previamente han navegado y se han informado en la red y ya van con la lección bien aprendida para poner a prueba al médico que le atiende, no conformándose con lo primero que le dices.

Pero hay que tener en cuenta que a través de Internet, en muchos casos, es imposible hacer un diagnóstico certero sin ver a la persona, ya que un síntoma tan banal como puede ser un simple dolor de garganta puede ser una simple faringitis, pero no podemos descartar otras posibilidades como una tiroiditis o un abceso retrofaríngeo que puede poner en peligro la vida. Por tanto, Internet no siempre nos va a despejar las dudas, ni siquiera aún cuando en el otro lado del portal haya un profesional perfectamente cualificado.

Otra cosa es que ya tengamos el diagnóstico de la enfermedad, entonces sí que es de mucha ayuda el mundo del ciberespacio. Nos podemos poner en contacto con asociaciones de enfermos que sufren la misma enfermedad, podemos pedir consejo sobre diferentes especialistas y tratamientos, etc.

Por otro lado, y por soñar que no sea, muchos pacientes estarían contentos si su médico estuviese disponible vía Internet; de hecho cada vez son más los profesionales que se unen a este mundo de la cibersalud a través de las redes sociales. Porque muchas veces la gente va al médico de la seguridad social y no tiene tiempo de hablar con su médico, surgiéndole dudas a posteriori que se podrían resolver perfectamente si tuviese acceso a través de un blog o Facebook.

Todo esto es muy bonito, pero la mayoría de los médicos que compartimos esta afición por la cibersalud, lo hacemos como labor social, una manera de educar para la salud, sin ánimo de lucro, labor que se ve recompensada con el número de visitas que recibes diariamente, los comentarios sobre las entradas que se van publicando o, las dudas que te hacen llegar a través del correo electrónico, incluso desde el otro lado del planeta, pidiendo un consejo.