miércoles, 25 de mayo de 2011

El efecto placebo

Hoy les voy a hablar del efecto placebo, para quien no sepa qué significa este término les diré que es aquel por el cual un paciente puede mejorar los síntomas de una enfermedad utilizando un tratamiento sin efectos directamente relacionados con ella. Esta mejoría es debido a que el cerebro manda una señal al organismo que mitiga la dolencia. De hecho, investigadores alemanes observaron que a pacientes con dolor crónico que se les administraba la sustancia placebo, el cerebro generaba unas sustancias que eran capaces de reducir la respuesta relacionada con el dolor.


Este efecto es utilizado por la medicina moderna en los estudios de investigación, donde se pone a prueba la eficacia de un fármaco concreto. Se les ofrece a un grupo de pacientes, afectados por una enfermedad determinada, un fármaco en experimentación, y a otro grupo se les da un medicamento placebo, evidentemente sin saberlo para evitar el efecto sugestión, pudiéndose estudiar así la eficacia de la sustancia en cuestión.

También la medicina moderna utiliza este efecto en sus tratamientos, así un estudio realizado por investigadores de Chicago demuestra que casi la mitad de los internistas lo ha empleado en alguna ocasión. Esta es una práctica, éticamente controvertida para algunos galenos, pero puede ser muy útil siempre que no se engañe al paciente. No hay que decirle que se le está administrando una cosa cuando no lo es, pero sí que se le puede decir que “es una medicación que puede ayudarle, sin efectos secundarios, aunque no sea seguro que funcione”.

Y está claro que surte efecto, yo de hecho lo he utilizado en alguna ocasión y puedo incluso poner el ejemplo de una prima que había dejado el tabaco y que me llamó desesperada porque estaba muy ansiosa y no podía dormir; yo le dije “espera que te pincho una sustancia y verás que descansarás”; ella estaba tan desesperada que ni me preguntó qué le había puesto. A la mañana siguiente me contó que había descansado toda la noche, lo que no sabía es que le había administrado una inyección de suero fisiológico.

Pero el efecto placebo va más allá, funciona aún cuando el paciente sabe que lo que está tomando no es un fármaco contra el mal que le aqueja, esto lo comprobó un estudio con un grupo de pacientes con síndrome de intestino irritable que a pesar de ser informados de que se le administraba un placebo, mejoraron sus síntomas.

No sólo la medicina moderna y científica utiliza este efecto, sino que una gran parte de la medicina alternativa se aprovecha de este resultado, ha sabido ver este beneficio y lo explotan a tajo y destajo. El problema está en que muchos enfermos están siendo engañados, pensando que están tomando algo con efectos probados científicamente, cuando no es así.

Pero hay un elemento a añadir al efecto beneficioso del efecto placebo, que es la empatía generada entre el que toma el medicamento y quien lo prescribe. Es conocido que muchos pacientes cuando van al médico de la seguridad social, con el cual generalmente la relación médico-paciente no es fluída, la confianza depositada en éste es escasa, y esto es un factor importante en el mayor o menor efecto que puede tener la medicación que le prescriba. Así se oye a menudo que cuando vas a la consulta privada de un especialista los resultados obtenidos son mejores aún recetándole el mismo fármaco que en la sanidad pública, y esto es debido simplemente a que el médico le dedica más tiempo, lo que le inspira más confianza al enfermo, asegurándose un mayor éxito en el tratamiento.

Por tanto si algún día van al médico y les receta algo con efecto placebo no lo desprecien, quizá se pueden ver sorprendidos por el resultado.