lunes, 27 de septiembre de 2010

Nadar en piscinas es sano?

A nadie le cabe duda que el ejercicio físico efectuado con moderación es beneficioso para la salud. De siempre hemos oído que uno de los deportes más beneficiosos y menos dañinos para nuestro organismo es la natación, ya que alivia problemas de espalda, también era bueno para pacientes con problemas respiratorios y por qué no para matar el estrés, ese mal tan generalizado del siglo XXI.
Pues bien sentando estas bases de los efectos beneficiosos de la natación que no podemos ocultar, llegó a mis oídos una noticia publicada por unos científicos españoles en la revista Environmental Health Perspectives acerca de los posibles efectos dañinos que podían existir por nadar en piscinas, sobre todo nadar en piscinas cubiertas tratadas con cloro que parece que  puede provocar mutaciones genéticas del ADN, además de alteraciones respiratorias .
Pues bien, la investigación, que ha analizado los efectos tóxicos en 49 adultos sanos tras practicar natación durante 40 minutos en una instalación de estas características, relaciona directamente los subproductos de desinfección utilizados en las piscinas (DBPs) con la mutageneidad -la capacidad de causar mutaciones permanentes en el ADN-, y compara los efectos en una piscina tratada con cloro y otra con bromo. El estudio, desarrollado por investigadores del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental y el Instituto de Investigación del Hospital del Mar de Barcelona, destaca que la natación tiene impactos positivos para la salud y que éstos serían aún mayores si se redujeran los niveles de los productos químicos utilizados en la desinfección.
Los DBPs se forman en las piscinas por las reacciones que surgen entre los desinfectantes del agua y la materia orgánica, que aparece de forma natural o bien es producida por los propios nadadores a través del sudor, las células de la piel y la orina. Así pues, para reducir los niveles de DBP se recomienda ducharse antes de nadar, utilizar gorro de baño, evitar orinar en el agua y realizar un mantenimiento adecuado de las instalaciones.
Los investigadores ya habían relacionado con anterioridad la exposición de los subproductos de la desinfección del agua potable con el riesgo de sufrir cáncer de vejiga, y señalaban que la asociación se daba por la exposición dérmica e inhalada que se produce durante la ducha, el baño o la natación.
En concreto, el estudio señala el aumento de los niveles de dos biomarcadores de genotoxicidad con la concentración más común de DBPs en el aire expirado después de nadar, y asegura que se descubrieron aumentos de un biomarcador predictor del riesgo de cáncer. El estudio identifica más de 100 DBPs en el agua de las piscinas, algunos cuya presencia ya había sido descrita con anterioridad en agua potable tratada con cloro. De hecho, los investigadores indican que el agua de la piscina es mutagénica a niveles similares a la del agua potable, aunque puede matar células a una concentración más baja.
De todas formas, los autores del estudio aseguran que para contrastar estos datos son necesarias más investigaciones sobre los efectos de exposiciones de larga duración, y no solo 40 minutos, así como experimentos en los que participen más nadadores.Los subproductos generados a partir del cloro usado para desinfectar las piscinas podrían tener consecuencias negativas para la salud, pero que pueden minimizarse si se reduce el nivel de desinfectantes y se siguen escrupulosamente las normas de higiene.
Para tranquilizarnos, los autores concluyen diciendo que nadar no es peligroso, y que aunque pudiera haber daño genético o un pequeño incremento en el riesgo de cáncer en los nadadores habituales, no es comparable con el producido por el tabaco.