lunes, 13 de septiembre de 2010

Aumentan los casos de dermatitis atópica


Se ha detectado en los últimos años un incremento de los casos de dermatitis atópica y,aunque no existen datos concretos sobre la incidencia y la prevalencia real de la dermatitis atópica en España, los expertos llaman la atención sobre el considerable aumento de casos detectado en los últimos años tanto en las consultas de atención primaria como en las de dermatología y pediatría. Se estima que la prevalencia de esta enfermedad se ha triplicado en los últimos 30 años en nuestro país y 2-5 veces en las dos últimas décadas en todo el mundo.

La dermatitis atópica llamada comúnmente eccema (atópico), es una enfermedad que consiste en un estado reaccional de la piel caracterizado por erupciones pruriginosas y con aspecto de escamas, más frecuente en niños,multifactorial, en la cual intervienen factores tanto ambientales como constitucionales. Las personas con eccema a menudo tienen antecedentes de condiciones alérgicas como asma, fiebre del heno o eccema. La dermatitis atópica fue originalmente conocida como prúrigo de Besnier y eccema constitucional, actualmente también es llamada neurodermatitis
diseminada, por las escuelas europeas. Es poco frecuente, aunque suele parecerse a una alergia normal.

Sus síntomas son:
• Picazón intensa
• Ampollas que supuran y forman costras
• Enrojecimiento o inflamación de la piel alrededor de las ampollas
• Erupción cutánea
• en niños menores de 2 años las lesiones de piel empiezan en las mejillas, los codos o las rodillas
• en los adultos la erupción compromete con más frecuencia las superficies flexoras (internas) de las rodillas y
los codos
• Áreas de la piel secas y curtidas
• pigmentación en la piel inferior o superior al tono normal (ver piel anormalmente oscura o clara)
• se localizan comúnmente en la parte interior del codo o detrás de la rodilla
• se pueden propagar al cuello, las manos, los pies, los párpados o detrás de la rodilla
• Áreas de la piel en carne viva (excoriación) debido al rascado
• Pus y sangrado del oído

Parece que es el estilo de vida occidental, el aumento de la edad materna, la polución, el tabaquismo materno, la migración de áreas rurales hacia centros urbanos, los cambios ambientales y, entre otros factores, la exposición temprana a pólenes, ácaros o alergenos, los factores que están facilitando la extensión de esta enfermedad en individuos genéticamente susceptibles.

Actualmente se estima que un 5-15% de la población general presenta DA, un trastorno dermatológico crónico que llegan a experimentar cerca del 20% de los niños, una enfermedad que afecta a las relaciones sociales, los estudios/trabajo y en la calidad de vida de los afectados.

Dormir mal, poco o el despertarse muchas veces, una mala alimentación, el mal cuidado en el lavado de ropas y la alergia a ciertas prendas, la utilización de ciertos jabones o no hacer un secado especial de la piel son algunas de las múltiples causas de esta enfermedad.

Es una enfermedad eminentemente cosmopolita, con mayor presencia en zonas urbanas, que afecta a todas las razas y etnias, y que se presenta por igual en ambos sexos, aunque en el ámbito pediátrico suele ser más frecuente en niños que en niñas (2:1), tendencia que se invierte en la adolescencia y la edad adulta. Se desconoce su verdadera causa, aunque se sabe que tiene un claro componente genético y que su manifestación se asocia frecuentemente con el estilo de vida de los países desarrollados.

Los cálculos más recientes señalan que hasta un 18% de la población infantil presenta esta enfermedad. En la mayor parte de los casos —en torno al 60%— el trastorno se consigue diagnosticar antes de cumplirse el primer año de vida; de hecho, en 8 de cada 10 pacientes la enfermedad ha debutado antes de los 5 años.

Fácil de diagnosticar y difícil de tratar, y aunque por sí misma la atopia, en su manifestación cutánea, no pone en peligro la vida, su presentación insidiosa, su duración prolongada, la reactivación injustificada, el impacto en el bienestar general del que la presenta, con frecuente repercusión en los que con él conviven, y los elevados costes directos e indirectos que genera convierten a la Dermatitis Atópica en un verdadero problema de salud pública.