sábado, 31 de julio de 2010

Las piedras en el riñón


Una persona, generalmente mayor de 30 años y más frecuentemente varón, comienza a presentar episodios que pudieran estar sujetos a cálculos renales cuando sufre dolores cólicos (intermitentes) y fuertes cada pocos minutos, primero en la espalda, justo debajo de las costillas; tiene náuseas frecuentes originadas por el dolor; o presenta restos de sangre en la orina: oscura o turbia. Asimismo, según los nefrólogos, son también sintomas la disminución en el volumen de la orina; un historial familiar de piedras en el riñón; el hiper-paratiroidismo; el consumo alcohólico excesivo; y el reposo en cama por alguna razón. También la zona geográfica de residencia marcará la posibilidad de padecer esta patología. Así, se sabe que en España, la zona mediterránea, por la dureza y el contenido de calcio del agua, es más proclive.

En cualquiera de esos casos, hay que acudir al especialista quien determinará el diagnósticos siguiendo unas pruebas que incluyen el análisis y cultivos de orina, rayos X del abdomen, ecografía del riñón y las vías urinarias, escáner o TAC y urografía intravenosa. Es importante, asimismo, que cuando se ha visto una primera piedra en la orina, se cuele la orina con un filtro de papel o una gasa para detectar el paso de la piedra, o bien, se orine en un recipiente de cristal, busque y recupere la piedra desechando la orina. De esta manera, se podrá llevar la piedra a su médico para que analice su composición.

De todas formas, no será necesario seguir un tratamiento específico en caso de piedras pequeñas aisladas que no presenten complicaciones por obstrucción o infección. Sin embargo, el tratamiento para eliminar piedras más grandes, en caso de que no fueran expulsadas espontáneamente y estuvieran causando complicaciones, infecciones o fuerte dolor, contempla otras opciones como la disolución química, útil para tipos determinados de piedras y lenta; la extracción endoscópica de la piedra, para cálculos no muy grandes; la nefrolitotomía percutánea, incisión sobre la piedra para extaerla, en los casos en que sea accesible por dicho método; la litotricia de choque extracorpora (para cálculos de situación alta) evita la cirugía, pero a veces requiere muchas sesiones, y los trozos se expulsan por la vía natural, lo que puede ser doloroso; y en raras ocasiones, la cirugía abierta. Se están desarrollando actualmente nuevas opciones terapéuticas.

Los nefrólogos también aconsejan tomar unas medidas generales como introducirse en la bañera llena de agua caliente, ya que el calor calma el dolor, y beber abundante agua durante un ataque, ya que facilitará la expulsión de la piedra. La medicación, en el caso de que fuera necesaria, incluye analgésicos, antiespasmódicos para relajar los músculos del uréter y ayudar a la expulsión de la piedra, con dependencia del tipo de piedra (con contenido cálcico, piedras de ácido úrico o de otras composiciones), se le prescribirá una medicación que detenga el crecimiento de las piedras existentes o de nuevas piedras. A menudo el tratamiento es largo, pero es importante para su éxito su seguimiento estricto. Por último, los especialistas aconsejan evitar situaciones en las que un dolor repentino pueda ponerle en peligro, como por ejemplo subir por escaleras peligrosas, trabajar en tejados etc.