lunes, 21 de junio de 2010

Cuidado durante las actividades cotidianas




La principal causa de muerte, entre los 1 y los 44 años de edad, son las lesiones accidentales, y la quinta causa de muerte entre los más jóvenes. Dado que la mayor parte de nuestra vida la dedicamos a cuestiones ordinarias, como conducir o andar de un lado a otro de una habitación, hay que concluir que la mayoría de los accidentes peligrosos comienzan con nuestras actividades cotidianas.Los acontecimientos más llamativos, como los ataques terroristas o un accidente de aviación, son los que ocupan las primeras páginas y nuestro principal foco de ansiedad, pero la realidad es esta: la vida cotidiana es mucho más peligrosa. Tendemos a olvidarnos de esta sencilla verdad hasta que algún famoso sufre una lesión o fallece a consecuencia de cualquiera de los peligros que nos encontramos en nuestro día a día.No hace falta decir que uno de los factores que puede contribuir a prolongar nuestra vida es el uso de los cinturones de seguridad, unido a buenos hábitos de conducción y evitar el alcohol al volante. El número de celebrities que han tenido que pagar un alto precio por su descuido aumenta año tras año. Según el Consejo nacional de seguridad de Estados Unidos, las probabilidades de fallecer simplemente por ir de acompañante en un coche son de 1 sobre 272 a lo largo de toda una vida.Caminar quizás sea bueno para el corazón, pero los riesgos de fallecer como peatón son de 1 sobre 623. Por tanto, salir a la calle puede ser peligroso. Desgraciadamente, quedarse en casa es todavía más arriesgado: las probabilidades, a lo largo de la vida, de fallecer por una sencilla caída (un tropiezo escaleras abajo, por ejemplo), son de 1 sobre 184.Después est,an también los Accidentes domésticos, todos esos objetos domésticos que los especialmente aprensivos deben tener en cuenta: enchufes no protegidos, quemadores de gas, piscinas, sustancias químicas tóxicas y todas las combinaciones posibles entre esos elementos.Hay un sorprendente número de fallecimientos cerca o en el interior de la bañera, especialmente provocados por ahogamiento o electrocución.