martes, 11 de mayo de 2010

Propiedades curativas del limón


El poder curativo del limón se debe a su contenido equilibrado en sodio y potasio y, por su riqueza en vitamina C y P.
La vitamina C refuerza las defensas del organismo para evitar enfermedades, sobre todo de las vías respiratorias que van desde un simple catarro, ronquera, amigdalitis, hasta pulmonías, bronquitis, congestiones, gripe, pleuresías, asma, etc. Además la vitamina C o ácido ascórbico tiene un gran poder desinfectante y posee una acción antitóxica frente a los microbios y medicamentosos.
Junto a la vitamina C se encuentra la vitamina P que ayuda a tonificar los capilares y vasos sanguíneos. Esta es llamada también vitamina de la permeabilidad capilar: sin ella los capilares sanguíneos se vuelven frágiles y pueden romperse con facilidad, provocando pequeñas hemorragias. Ayuda a cicatrizar heridas de todo tipo, aplicándolo interior y exteriormente.
El limón es muy rico en minerales entre los que se destacan potasio, magnesio, calcio y fósforo ( contiene también sodio, hierro y flúor ). El potasio, por ejemplo, es un elemento esencial para la vida y beneficioso para el tratamiento de la hipertensión arterial.
Cuenta también con algunas vitaminas del complejo B ( B1, B2, B3, B5, B6, PP ). La vitamina B1 ( tiamina ) previene y cura la enfermedad del beriberi cuyos síntomas son parálisis, edema e insuficiencia cardíaca. Interviene además en el metabolismo de los hidratos de carbono. La vitamina PP ( niacina ) previene contra la piel áspera, pelagra (enfermedad que se manifiesta por la inflamación de la piel, mala digestión y alteraciones mentales) y también es necesaria para conservar la salud de la piel, el aparato digestivo y el sistema nervioso.
Es un fruto que podríamos definir como medicinal por excelencia ya que actúa como curativo en más de 150 enfermedades. En cualquier parte del organismo donde se encuentren las toxinas, ya sea en la sangre, en los órganos, en los tejidos, el limón actúa combatiéndolas y ayudando a expulsarlas.
En casos de intoxicación gastrointestinal por consumir alimentos en mal estado o combinar mal los alimentos o digestiones pesadas y malestares del hígado y vesícula, el limón actúa normalizando las funciones alteradas, neutralizando las toxinas y ayudando en su eliminación.
También es el mejor protector contra las enfermedades infecciosas, así en los casos de fiebre ayuda a bajarla, oxidando y excretando los tóxicos que no han sido debidamente neutralizados y eliminados.
El limón es bueno también en casos de hipertensión, arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares pues activa la circulación. En casos de diabetes colabora en evitar complicaciones relacionadas con las arterias. Previene la formación de cálculos renales y puede llegar a disolverlos lentamente.
Al igual que cualquier medicamento su consumo deberá restringirse en ciertas personas, así está contraindicado en casos de desmineralización, descalcificación, anemia, raquitismo, fragilidad de los huesos, inflamación de las encías, dientes flojos y muy cariados, llagas en la boca y garganta, grietas en la lengua, heridas en la piel, edad avanzada o niños débiles, insomnio, acidosis, sensibilidad a los ácidos, estreñimiento crónico, inflamación de la próstata, inflamación de la matriz, vejiga o esófago o en enfermedades de los nervios.
Dentro de los cítricos, hay varias frutas que tienen características parecidas al limón, como el pomelo, la lima y la toronja. La cantidad a consumir depende de cada persona y de su constitución orgánica. Por ejemplo las personas de constitución fuerte lo toleran más que los ancianos y los niños. Dependiendo de estos factores se puede llegar a tomar desde pequeñas dosis de jugo hasta medio limón y llegar a a tomar el jugo de tres limones diarios aquellas personas que lo toleran bien.