viernes, 7 de mayo de 2010

El sudor puede ser una enfermedad


El sudor es elaborado por las glándulas sudoríparas y transportado a la superficie de la piel mediante conductos. La sudación ayuda a mantener el cuerpo frío. Por esto, las personas sudan más cuando hace calor. También lo hacen cuando están nerviosas o estresadas.
La sudación excesiva (hiperhidrosis) puede afectar a toda la superficie de la piel, pero por lo general está limitada a las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas o las ingles. La zona afectada suele ser rosada o blanco-azulada y en los casos graves la piel puede presentar fisuras, descamarse y ablandarse, especialmente en los pies. A veces la zona afectada desprende un olor fétido (bromidrosis), causado por bacterias y levaduras que descomponen el sudor y la piel mojada.
Las manos y los pies sudorosos son una respuesta normal a la ansiedad y también es habitual que una persona sude mucho cuando tiene fiebre. Sin embargo, una sudación frecuente y abundante en todo el cuerpo requiere atención médica porque puede ser un signo de hiperactividad del tiroides, una baja concentración de azúcar en la sangre o una alteración en la región del sistema nervioso que controla la sudación. Los análisis de sangre pueden determinar si la función tiroidea o la concentración de azúcar en sangre son anormales.
¿Cómo podemos luchar contra este sudor excesivo?
Una sudación abundante en las palmas de las manos, las plantas de los pies o las axilas puede ser controlada hasta cierto punto con la aplicación por la noche de una solución de cloruro de aluminio. En primer lugar se seca la zona afectada, a continuación se aplica la solución y por último se recubre todo ello con una fina película plástica. Por la mañana, se retira la película y se lava la zona. Algunas personas necesitan dos aplicaciones diarias; esta pauta suele aliviar el problema durante una semana. Si la solución irrita la piel, debería interrumpirse el uso de la película plástica.
Una solución de metenamina también puede ayudar a controlar la sudación abundante. En ocasiones se recurre a la iontoforesis con agua corriente, proceso en el que se aplica una débil corriente eléctrica a la zona afectada. Si fracasa el tratamiento en un caso de sudación extrema, se puede proceder a una medida mucho más drástica, que consiste en la extirpación quirúrgica de las glándulas sudoríparas axilares. El asesoramiento psicológico o un tratamiento con ansiolíticos pueden aliviar los casos de sudación causados por ansiedad.
Para controlar el olor es necesario mantener minuciosamente limpia la zona afectada; de este modo se eliminan los microorganismos responsables del olor. El baño diario con un jabón líquido que contenga clorhexidina u otro antiséptico y la aplicación de un preparado de clorhidróxido de aluminio (presente en la mayoría de los desodorantes comerciales) son eficaces contra el olor; puede ser útil el afeitado del pelo de las axilas. Algunas personas pueden necesitar cremas antibacterianas o lociones con antibióticos para eliminar el olor.