martes, 27 de abril de 2010

Propiedades del apio


Es una verdura muy conocida ya por los egipcios, griegos y romanos, utilizándolo entonces sólo como una planta aromática. Planta sagrada entre los griegos, que la utilizaban en muchas ceremonias fúnebres, por su olor, denominándola planta lunática. Crece de forma espontánea cerca de lugares húmedos o junto a correntías de agua, y fue introducida en Canarias por marineros catalanes. Fue Hipócrates, médico griego del siglo V a.C., el que descubre sus propiedades como diurético.
Por los elementos de su composición, se le pueden atribuir diversas propiedades nutritivas. En primer lugar decir que por su insignificante contenido en calorías (7-10 calorías por cada 100 gr) y su alto contenido en agua (92%) es utilizado con frecuencia en las dietas de adelgazamiento ya que la abundancia en fibra obliga a masticarla bien, proporcionando una sensación de saciedad.
También es muy conocido su papel sobre el riñón ya que, por un lado, su alto contenido en agua y, por otro lado, el aceite esencial que contiene, ejerce un efecto vasodilatador a nivel renal incrementando la diuresis y, por tanto, ayudando a eliminar sustancias tóxicas por la orina.
Por su contenido en potasio es útil en los problemas cardiovasculares ya que disminuye la tensión arterial. Como curiosidad, decir que existen estudios en animales alimentados con extractos de apio, los cuales tienen una tensión arterial significativamente menor que aquéllos que no eran alimentados con estos extractos.
Por otro lado, también se sabe que el apio contiene pequeñas cantidades de unas sustancias denominadas furanocumarinas, que son capaces de sensibilizar a la piel frente a la luz del sol, motivo por el cual hay quien la ha utilizado en casos de psoriasis o vitíligo.
Por su contenido en flavonoides, con actividad antioxidante, antiinflamatoria, vasodilatadora e inmunoestimulante, se utiliza en el tratamiento de procesos inflamatorios como la gota o la artritis. En algunas regiones las hojas frescas machacadas se aplican sobre las contusiones con una gasa. Otros la utilizaban contra el dolor de muelas, para lo cual colocaban una pequeña rama de apio seco al lado de la muela enferma, lo que debía bastar para calmar el dolor.
Por último, también se le atribuye efectos ansiolíticos por su contenido en ftálida.