lunes, 7 de diciembre de 2009

Esa enfermedad tan temible...la meningitis



Existen varios gérmenes capaces de producir meningitis, así bacterias como Haemophilus influenzae, neumococo y meningococo producen la mayoría de las meningitis en niños mayores de un mes; en cambio, en los recién nacidos, otras bacterias como Streptoccocus agalactiae, Escherichia coli y Listeria monocytogenes son las más frecuentes. También los virus, especialmente los enterovirus, producen cuadros de meningitis, pero de menor severidad.
En las meningitis bacterianas, el número de casos que pueden aparecer y la severidad de las secuelas varía de acuerdo con el grado de progresión de la enfermedad y la rapidez con que se instaura el tratamiento antibiótico. Los agentes que producen la meningitis bacteriana se localizan en el nivel del tracto respiratorio y, por lo tanto, el contagio se produce a través de la saliva, de los distintos objetos que el niño comparte en el colegio o en la guardería, y a través de la tos. Este tipo de meningitis, si no se trata, tiene un índice de mortalidad del 80%, en cambio, si el diagnóstico es precoz y se comienza enseguida un tratamiento efectivo, en general la persona se cura completamente, y la enfermedad no deja secuelas como sordera, ceguera o alteraciones en la marcha.
En las meningitis virales, en cambio, los síntomas duran de 7 a 10 días, y la persona se recupera totalmente. La mayoría de las meningitis virales se trasmiten por la vía ano, manos, boca, por lo que es indispensable el lavado frecuente de manos, mantener la limpieza de los sanitarios y de los utensilios de la cocina. A menudo, los síntomas de las meningitis viral y bacteriana son los mismos, por este motivo, es importante, ante la sospecha, acudir al hospital donde se realizará una punción lumbar para confirmar la meningitis y detectar rápidamente de qué tipo es.
Pero qué síntomas provoca la meningitis, pues será diferente en niños pequeños que en los mayores, así en recién nacidos y lactantes provocará fiebre, rechazo a los alimentos, irritabilidad, llanto sin causa, rigidez de la nuca, tendencia al sueño, vómito fácil. En cambio en mayores de un año, adolescentes y adultos podrá provocar fiebre alta, cuello rígido, intenso dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, alteración del estado mental, vómitos, escalofríos y náuseas.
Las vacunas actualmente disponibles contra las meningitis protegen contra algunos tipos de meningitis bacteriana, como la producida por Haemophilus influenzae, y contra algunos tipos de meningococos y de neumococos. Asimismo, las vacunas antimeningococcica A +C, B protegen a los niños a partir de los 2 años y por períodos de tres a cinco años, por lo que se las utiliza en caso de epidemias.
Por tanto, en relación a la meningitis prevenir mediante la vacunación, como primer pilar fundamental y en segundo lugar, si aparece la enfermedad, tratarla precozmente, no solo para evitar contagios sino también para evitar las secuelas.