domingo, 16 de agosto de 2009

Infeccion urinaria


Las infecciones urinarias o cistitis son frecuentes en las mujeres, particularmente durante el período fértil donde algunas mujeres desarrollan infecciones repetidas ya que las bacterias de la vagina pueden desplazarse al interior de la vejiga. Las mujeres contraen con frecuencia infecciones urinarias después de una relación sexual.

Las infecciones urinarias son menos frecuentes en los varones y se inician, generalmente, con una infección en la uretra que se extiende a la próstata y posteriormente a la vejiga. La causa más frecuente en los varones, de infecciones a repetición, es una infección bacteriana persistente en la próstata, y aunque los antibióticos eliminan rápidamente las bacterias de la orina en la vejiga, la mayoría de estos fármacos no puede penetrar lo suficientemente bien dentro de la próstata para curar una infección en la misma.

Las infecciones de la vejiga generalmente producen una frecuente y urgente necesidad de orinar y una sensación de ardor o dolor durante la micción. Por lo general, el dolor se siente por encima del pubis y, a menudo, también en la parte inferior de la espalda. Otro síntoma es la micción frecuente durante la noche. A menudo, la orina es turbia y en aproximadamente el 30 por ciento de los casos contiene sangre visible. A veces, una infección de orina no produce síntomas y se descubre cuando se efectúa un análisis de orina por otros motivos, y son especialmente frecuentes en las personas de edad avanzada, pudiendo desarrollar como resultado una incontinencia urinaria.
El médico puede diagnosticar una infección de orina basándose sólo en los síntomas característicos. Se recoge una muestra de orina (en envase esterilizado), evitando la contaminación por bacterias de la vagina o de la punta del pene. El sujeto comienza a orinar dentro del inodoro, interrumpiendo la micción momentáneamente, para finalizarla dentro de un envase esterilizado. Se examina microscópicamente la muestra de orina para ver si contiene glóbulos rojos, blancos u otras sustancias. Se cuentan las bacterias y se efectúa un cultivo de la muestra para identificar el tipo de bacteria. Cuando existe infección, por lo general se encuentra presente un gran número de un tipo concreto de bacteria.
En los varones, por lo general, una muestra del flujo medio de orina es suficiente para el diagnóstico. En las mujeres, estas muestras están a veces contaminadas por bacterias de la vagina.

¿Qué hacer?

Como primera medida, beber una gran cantidad de líquidos a menudo elimina una infección leve de la vejiga, el chorro de la orina empuja muchas bacterias fuera del cuerpo y las defensas naturales eliminan las restantes.
Antes de prescribir antibióticos, el médico determina si el paciente padece algún trastorno que pueda agravar la infección de la vejiga, como una alteración de la estructura o de la actividad nerviosa, una diabetes o un sistema inmune debilitado, que puede reducir la capacidad para combatir la infección. Tales situaciones pueden requerir un tratamiento más enérgico, especialmente porque es probable que la infección reaparezca apenas se suspenda el tratamiento antibiótico.
La ingestión oral de un antibiótico es generalmente eficaz siempre que la infección no haya originado complicaciones. Para aliviar los síntomas, especialmente la urgencia urinaria frecuente y pertinaz y la micción dolorosa, se utiliza una variedad de fármacos. ¡Siempre acudir al médico ante una infeccion de orina! porque puede tener consecuencias fatales.