martes, 14 de julio de 2009

Faringitis


La faringitis es una inflamación de la garganta (faringe), causada por lo general por virus pero también, con frecuencia, por bacterias.
La faringitis puede producirse en casos de infecciones víricas como el resfriado común, la gripe y la mononucleosis infecciosa, así como en las infecciones estreptocócicas (faringitis estreptocócica) y algunas enfermedades de transmisión sexual (la gonorrea, por ejemplo).
Los síntomas, que incluyen dolor de garganta y molestias al tragar, son similares tanto en la faringitis vírica como en la bacteriana. En ambos casos, la membrana mucosa que cubre la faringe puede estar leve o intensamente inflamada y cubierta por una membrana blanca o bien por pus. La fiebre, la inflamación de los ganglios linfáticos del cuello y un alto recuento de glóbulos blancos son típicos tanto de la faringitis vírica como de la bacteriana, si bien estos síntomas pueden ser más pronunciados en la forma bacteriana.
En cuanto al tratamiento decir que, los analgésicos comunes, las tabletas para la garganta o las gárgaras de agua tibia con sal pueden aliviar el malestar, pero a los niños o adolescentes menores de 18 años no se les debe administrar aspirina porque puede provocar el síndrome de Reye. Los antibióticos no sirven si la infección es vírica, pero pueden prescribirse si el médico sospecha que la infección tiene un origen bacteriano. En caso contrario, no se administran antibióticos hasta que las pruebas de laboratorio hayan confirmado un diagnóstico de faringitis bacteriana. Si las pruebas indican que la faringitis está provocada por una infección estreptocócica (faringitis estreptocócica), el médico indica penicilina, en general en comprimidos, para erradicar la infección y evitar complicaciones como la fiebre reumática. Si se sabe que una persona es alérgica a la penicilina, puede recetársele eritromicina u otro antibiótico.