domingo, 5 de julio de 2009

Enfermedades alérgicas



Los pulmones son particularmente propensos a las reacciones alérgicas porque están expuestos a grandes cantidades de antígenos suspendidos en el aire, como polvos, pólenes y sustancias químicas. La exposición a polvos irritantes o a sustancias suspendidas en el aire, frecuentemente en el trabajo, aumenta la probabilidad de las reacciones alérgicas respiratorias. Sin embargo, las reacciones alérgicas en los pulmones no son sólo el resultado de la inhalación de antígenos. Se pueden producir también por la ingestión de ciertos alimentos o fármacos.
Hay muchos tipos de polvo que pueden causar reacciones alérgicas en los pulmones. Los polvos orgánicos que contienen microorganismos o proteínas al igual que sustancias químicas, como los isocianatos, pueden ocasionar una neumonía por hipersensibilidad. El “pulmón del granjero”, que resulta de la inhalación repetida de bacterias del heno enmohecido que toleran temperaturas elevadas, es un ejemplo bien conocido de neumonía por hipersensibilidad.
Sólo un número reducido de personas que inhalan estos polvos desarrollan reacciones alérgicas y solamente una pequeña parte de aquellas personas que las desarrollan sufren daños irreversibles en los pulmones y, generalmente, una persona debe estar expuesta a dichos antígenos de modo constante o frecuente durante mucho tiempo antes de que se desarrollen la sensibilización y la enfermedad.
Cuando existe hipersensibilidad a un polvo orgánico, es habitual que la persona presente fiebre, tos, escalofríos y ahogo al cabo de 4 u 8 horas de haber estado expuesta al mismo.
Otros síntomas consisten en falta de apetito, náuseas y vómitos, pero los pitos en los pulmones no son frecuentes. Si el individuo no vuelve a exponerse al antígeno, los síntomas habitualmente disminuyen en unas horas pero la recuperación completa puede tardar varias semanas.
Con el paso del tiempo se agravan los ahogos durante el ejercicio, la tos con esputo, el cansancio y la pérdida de peso. Finalmente, la enfermedad puede llevar a una insuficiencia respiratoria.
El diagnóstico de neumonitis por hipersensibilidad depende de la identificación del polvo o de otra sustancia que causa el proceso, lo cual puede resultar difícil. Las personas expuestas en el trabajo pueden no sentirse enfermas hasta horas después, cuando están en su casa. Un buen indicio de que el ambiente de trabajo puede ser la fuente del problema es que el sujeto se siente mal en los días laborables pero no durante el fin de semana o las vacaciones.
La mejor prevención es evitar la exposición al antígeno, pero esto no es fácil en la práctica para alguien que no puede cambiar de trabajo. La eliminación o la reducción del polvo o el uso de máscaras protectoras pueden contribuir a prevenir una recidiva. El tratamiento químico del heno o de los desechos de la caña de azúcar y la utilización de sistemas de ventilación eficaces contribuyen a evitar que los trabajadores se expongan y se sensibilicen a estas materias.
Los individuos que han sufrido un episodio agudo de neumonitis por hipersensibilidad se restablecen si se evitan ulteriores contactos con la sustancia. Cuando el episodio es grave, los corticosteroides, como la prednisona, reducen los síntomas y pueden disminuir una inflamación intensa. Los episodios prolongados o repetidos pueden conducir a una enfermedad irreversible; la función respiratoria puede verse tan comprometida que el paciente llega a necesitar oxígeno en casa.