lunes, 20 de julio de 2009

Cuidados con las quemaduras solares


Las quemaduras solares se producen por una sobreexposición a los rayos ultravioleta B (UVB). Dependiendo del tipo de piel que tenga una persona y del tiempo de exposición al sol, la piel se vuelve roja, inflamada y dolorida entre una hora y un día después de la exposición. Posteriormente, se pueden formar ampollas y la piel se descama. Algunas personas quemadas por el sol presentan fiebre, escalofríos y debilidad y, aquellas con quemaduras realmente graves pueden incluso sufrir importantes problemas de salud.
¿Cómo Prevenirlo?
El mejor modo de evitar el daño que puede causar el sol es permanecer alejado de su radiación intensa y directa. Las prendas de vestir y las gafas de sol de cristal repelen prácticamente todos los rayos nocivos. El agua no es un buen filtro de rayos UV. Los rayos UVA y UVB pueden atravesar casi 35 centímetros de agua transparente, tal y como lo pueden experimentar quienes bucean cerca de la superficie y quienes caminan descalzos por la orilla. Tampoco las nubes ni la niebla son buenos filtros para los rayos UV; una persona puede sufrir quemaduras solares en un día nublado o con niebla. Por otro lado, la nieve, el agua y la arena reflejan la luz solar y amplifican la exposición de la piel a los rayos UV.
Antes de una exposición a la luz solar intensa y directa, una persona debería aplicarse un filtro solar, o sea un ungüento o una crema con sustancias químicas que protegen la piel al repeler los rayos UVA y UVB. Muchos filtros solares también son impermeables o bien resistentes al agua. Como requiere de 30 a 45 minutos para fijarse fuertemente a la piel, nadar o sudar inmediatamente después de aplicarse la crema lo elimina de la piel. Ocasionalmente, los filtros solares pueden irritar la piel y pueden provocar reacciones alérgicas en algunas personas.
Otros filtros solares contienen barreras físicas como el óxido de zinc o el dióxido de titanio; estos ungüentos blancos y espesos evitan que el sol alcance la piel y pueden ser utilizados en zonas pequeñas y sensibles, como la nariz y los labios, que se pueden teñir con sustancias cosméticas para que tengan el mismo color de su piel.
En general, los filtros solares se clasifican en grados según su número de factor de protección solar, cuanto mayor es el número del factor de protección, mayor es la protección. Los filtros solares con un factor de protección mayor o igual a 15 bloquean la mayor parte de la radiación UV, pero ningún filtro transparente impide el acceso a todos los rayos UV. Habitualmente, los filtros solares tienden a bloquear sólo los rayos UVB, pero los rayos UVA también pueden dañar la piel. Algunos filtros solares de reciente aparición son algo más eficaces para bloquear los rayos UVA.

¿Qué hacer ante una quemadura solar?
El primer hormigueo o enrojecimiento indica que hay que abandonar rápidamente la exposición al sol. Las compresas mojadas con agua fría del grifo pueden aliviar las zonas enrojecidas, al igual que las lociones o los ungüentos sin anestésicos ni perfumes que pueden irritar o sensibilizar la piel. La piel quemada por el sol comienza a curar por sí sola tras varios días, pero la curación completa puede requerir semanas. La parte inferior de las piernas, particularmente las espinillas, tienden ser particularmente molestas cuando se queman por el sol, y además curan lentamente. Las superficies cutáneas que raramente se exponen al sol pueden sufrir quemaduras graves porque contienen poco pigmento, estas superficies son las zonas de piel normalmente cubiertas por el bañador, el dorso de los pies y la parte de la muñeca que normalmente está protegida por el reloj.
La piel dañada por el sol representa una puerta de entrada facilitada a las infecciones, y si ésta se produce puede retrasarse la curación. El médico puede determinar la gravedad de una infección y prescribir antibióticos si fuera necesario.
Una vez se desprende la piel quemada, las nuevas capas expuestas al sol son delgadas y muy sensibles a su radiación, y estas zonas pueden continuar siendo extremadamente sensibles durante varias semanas.