domingo, 26 de julio de 2009

Cuidado con el calor


Nuestro organismo es capaz de mantener su temperatura dentro de un estrecho margen, ya sea en un clima templado o frío, mediante la sudación, con cambios en la respiración, tiritando y variando el flujo de sangre que llega a la piel y a los órganos internos. Sin embargo, una exposición excesiva a altas temperaturas puede provocar grandes trastornos en nuestro organismo, que pueden llevar incluso a la muerte, sobre todo en dos poblaciones como son los niños y los ancianos.
El riesgo de sufrir uno de estos trastornos producidos por el calor aumenta con la humedad elevada (cuidado en Canarias con el calor y la elevada humedad a que estamos sometidos), que disminuye el efecto refrescante de la sudación, y con el ejercicio físico prolongado y agotador, que incrementa la cantidad de calor que producen los músculos. Los ancianos, las personas muy obesas y los alcohólicos crónicos son especialmente susceptibles a los trastornos del calor, al igual que los que ingieren ciertos medicamentos como antihistamínicos, fármacos antipsicóticos, alcohol y cocaína.
La mejor forma de evitar enfermedades relacionadas con el calor es usando el sentido común. Por ejemplo, debería evitarse realizar ejercicios físicos extenuantes en un ambiente muy caluroso o en un espacio poco ventilado, y habría que usar una vestimenta apropiada. Los líquidos y las sales perdidas con el sudor pueden reponerse consumiendo alimentos y bebidas ligeramente salados, como zumo de tomate salado o sopa fría. Muchas de las bebidas que se pueden comprar en la actualidad, contienen una cantidad adicional de sal. Cuando no es posible evitar el entrenamiento físico en un entorno caluroso, es importante beber mucho líquido y enfriar la piel humedeciéndola con agua fría.
La postración causada por el calor es un proceso debido a una exposición al calor durante varias horas, en el cual la pérdida excesiva de líquidos provocada por la sudación produce fatiga, baja presión arterial y, a veces, un colapso.
La exposición a altas temperaturas puede causar pérdida de líquidos a través de la sudación, particularmente durante la actividad física o el ejercicio. Junto con los líquidos, se pierden sales, lo cual altera la circulación y el funcionamiento del cerebro. Como resultado, se puede producir postración. La postración causada por el calor parece una situación grave pero, en realidad, rara vez lo es.
Los principales síntomas de afectación de nuestro organismo por el calor son el incremento de la fatiga, debilidad, ansiedad y sudoración excesiva. La persona puede sentir que se desmaya estando de pie porque la sangre se acumula en los vasos sanguíneos de las piernas, que se dilatan con el calor. El latido cardíaco se vuelve más lento y débil, la piel se enfría, palidece y toma un aspecto húmedo y viscoso y el afectado siente confusión. La pérdida de líquidos reduce el volumen de sangre, hace descender la presión arterial, y puede producir un colapso o desmayo.
¿Qué hacer ante uno de estos síntomas de afectación por el calor?
El principal tratamiento consiste en reponer los líquidos y sales, es decir rehidratarse. En casi todos los casos lo que se necesita es tumbarse completamente o recostarse con la cabeza más baja que el resto del cuerpo, así como tomar bebidas frías y ligeramente saladas durante algunos minutos. Algunas veces, los líquidos se administran por vía intravenosa. También ayuda el hecho de trasladarse a un ambiente más fresco. Después de la rehidratación, la persona suele recuperarse por completo, si la presión arterial sigue baja y el pulso continúa siendo lento, debería pensarse que la causa puede ser otra enfermedad.
El golpe de calor
El golpe de calor es una enfermedad que puede poner en peligro la vida, que deriva de una prolongada exposición al calor, y en la cual una persona no puede sudar lo suficiente como para hacer descender su temperatura corporal. Esta enfermedad suele desarrollarse rápidamente y requiere un tratamiento intensivo e inmediato. Si una persona está deshidratada y no puede sudar lo suficiente para enfriar su cuerpo, la temperatura corporal puede alcanzar niveles peligrosamente altos y provocar un golpe de calor. Ciertas enfermedades, como la esclerodermia y la fibrosis quística, disminuyen la capacidad de sudación y, en consecuencia, aumentan el riesgo de que se produzca un golpe de calor.