martes, 2 de junio de 2009

Antenas de telefonía y salud



A pesar de los numerosos estudios sobre la influencia de la telefonía móvil en la salud, aún existe cierto grado de confusión entre la gente sobre si son inocuas o no para la salud. Se sabe que la radiación que emiten puede provocar un aumento en la temperatura corporal, aunque no en cantidades suficientes para alterar las células y dar el pistoletazo de salida a la formacioón de células cancerosas.

Esto se ha vuelto a estudiar y vuelve a apoyarlo un estudio reciente publicado en la revista Medicina Clínica que constata la ausencia de pruebas que demuestren que ejerzan ningún efecto perjudicial sobre la salud.
Los campos electromagnéticos (CEM) de radiofrecuencias (RF) emitidos por las antenas de telefonía móvil se engloban en el espectro electromagnético de la radiación no ionizante, por lo que su energía resulta insuficiente para destruir el código genético de las células. Sin embargo, pueden penetrar el tejido humano y causar un aumento de la temperatura, pero como recuerdan los autores, los Profs. Francisco Vargas y Patricia Crespo, miembros del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud de la Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid, “el sistema de termorregulación humano es capaz de disipar el calor que produce la energía procedente de las antenas y de otras fuentes emisoras, lo que evita daños a la salud”.
Tal es así que la OMS, organización que, al igual que los ministerios de Industria y de Sanidad o la propia Unión Europea, regula y limita los niveles de emisión y exposición a las RF, en este caso a través de la ICNIRP (Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones no Ionizantes), ya estableció en 2006 que “teniendo en cuenta los muy bajos niveles de exposición y los resultados de investigaciones reunidas hasta el momento, no hay ninguna prueba científica convincente de que las débiles señales de RF procedentes de las estaciones de base y de las redes inalámbricas tengan efectos adversos sobre la salud”.

Sin embargo, y fruto fundamentalmente del sensacionalismo de los medios de comunicación, las antenas son percibidas como responsables de la generación de numerosas patologías, caso sobre todo del cáncer –tumores cerebrales y del SNC– y de distintos síntomas que, por inespecíficos –entre otros, cefaleas, ansiedad, cansancio o insomnio–, pueden atribuirse a cualquier enfermedad. El resultado es que las preguntas sobre el riesgo de las antenas en la salud siguen siendo relativamente frecuentes en las consultas médicas.
Sin embargo, no se ha desatado la alarma entre la población sobre el posible efecto de otras fuentes de emisión de mucha mayor potencia –TV, radio, etc.–, como tampoco sobre los terminales –los teléfonos portátiles–, igualmente emisores de RF y que, según concluyen los estudios realizados hasta el momento, son igualmente inocuos.
Y es que los teléfonos nunca han compartido, aun mínimamente, el recelo generado en torno a las antenas. Como explican los autores, “curiosamente, las mismas personas que se manifiestan en contra de la instalación de las antenas no parecen preocuparse por las emisiones de sus teléfonos portátiles. Una actitud comprensible porque se relaciona con la aceptabilidad de los riesgos que el individuo asume como voluntarios y teóricamente controlables”.

En relación con los terminales, las evidencias son aún más numerosas, pues la realización de estudios epidemiológicos sobre la influencia de las antenas resulta ciertamente difícil: los niveles de exposición no sólo son muy bajos, sino que no se pueden aislar de los CEM de otras fuentes, caso fundamentalmente de las antenas de TV y radio, cuya potencia de emisión (hasta 200.000 W) es hasta 650 veces superior. Así, los trabajos llevados a cabo con los terminales, caso fundamentalmente del INTERPHONE, confirman la ausencia de una relación entre los móviles y el incremento de la incidencia de tumores cerebrales o del SNC (meningiomas, gliomas, neurinomas del acústico y de la glándula parótida).
Con todo ello, el objetivo de esta entrada es transmitir tranquilidad entre la población.