miércoles, 29 de abril de 2009

Síndrome Premenstrual

Se define como una condición asociada a la fase lútea del ciclo menstrual, caracterizada por alteraciones físicas, psicológicas y del comportamiento que producen un deterioro sobre las relaciones interpersonales y una cierta incapacidad para el desarrollo de una actividad normal.
Síntomas
Los síntomas asociados a este síndrome pueden ser locales o generales:
Sintomas locales: el dolor es el síntoma más frecuente estando limitado al útero y aparece con carácter espástico. Constituye el 65% de las dismenorreas que aparecen en la menstruación (el 5% de las dismenorreas son postmenstruales y el 30% coinciden con la regla). A veces el dolor dura unos minutos y luego remite, a veces el dolor es constante e irradia hacia ambas fosas ilíacas o hacia la región lumbosacra.
Síntomas generales: se suelen clasificar en cinco categorias:
Síntomas relacionados con ansiedad: dificultades para dormir, tensión, irritabilidad, y cambios bruscos de humor
Síntomas depresivos: depresión, estallidos coléricos sin razón, sensación de ser molestada, falta de concentración o de memoria, baja auto-estima, sentimientos violentos
Antojos: cefaleas, antojo de alimentos dulces o salados o por un tipo de alimento determinado
Síntomas relacionados con la hidratación: aumento de peso, hinchazón del abdomen o edema de las extremidades, tensión de las mamas, mastodinia.
Otros sintomas: dismenorrea, cambios en los hábitos intestinales, sofocos, sudores fríos, malestar general, nausea, reacciones alérgicas, acné.
En el 10-12% de los casos, las molestias son tan agudas que requieren reposo en cama.
Causas:
No se conoce con exactitud la etiología de este síndrome. Se han considerado numerosas teorías aunque ninguna de ellas explica la totalidad de las observaciones obtenidas en las mujeres con este síndrome
Cómo se diagnostica:
El Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia recomienda los criterios de diagnóstico desarrollados por la Universidad de California en San Diego y el Instituto Nacional de la Salud Mental (*). Para el diagnóstico del síndrome premenstrual disfórico, se recomiendan los criterios de la Asociación Americana de Psiquiatría (*)
Tanto el síndrome premenstrual, como el síndrome premenstrual disfórico, solo pueden ser diagnosticado después de haber eliminado una serie de enfermedades y desórdenes que muestran síntomas parecidos (*) y después de haber excluido los síntomas premenstruales (por ejemplo, tensión de la mamas e hinchazón abdominal) que son normales con cada ciclo y que no interfieren con las actividades diarias (*). Los tres elementos clave para el diagnóstico del síndrome premenstrual son: síntomas consistentes con el síndrome, aparición de los mismos durante la fase lutea y interferencia con las actividades de la vida diaria y el estilo de vida
Usualmente, se pide a las pacientes con sospecha de síndrome premenstrual que lleven durante varios meses un diario en el que anotarán los síntomas que aparezcan y su intensidad valorada del 1 al 4.

Cómo se puede tratar:
El tratamiento está encaminado a paliar los síntomas y permitir que la paciente reanude sus actividades diarias. Se han propuesto numerosos tratamientos cuya eficacia es díficil de evaluar, dada la ausencia de estudios clínicos bien controlados, la variabilidad de los síntomas en el momento de la inclusión en un estudio y el hecho de que hasta un 30% de las pacientes responden muy bien al placebo (es decir pastillas que no tienen ningún farmaco).
Tratamiento no farmacológico: muchas veces la explicación del mecanismo fisiológico del ciclo, algunos cambios en el estilo de vida, una programación adecuada del sueño, una dieta equilibrada y algún ejercicio físico son suficientes para reducir los síntomas del síndrome premenstrual. El llevar un diario ayuda a las pacientes a implementar los cambios de comportamiento en los momentos óptimos y muchas mujeres manifiestan una mejoría de los síntomas simplemente con el mantenimiento del diario.
Se ha propuesto una dieta sin sal para reducir la hinchazón y el edema y evitar el uso de la cafeína para reducir la irritabilidad. Algunos recomiendan una dieta más rica en hidratos de carbono que estaría asociada a una elevación de los niveles de triptófano en el cerebro, con un efecto positivo sobre el humor y la cognición. En algunas mujeres, el ejercicio aeróbico reduce los síntomas de forma significativa en comparación con las mujeres sedentarias. La quiropráctica alivia la sintomatología de forma significativa también a muchas mujeres.
El Qigong (también llamado Chi-kung) es un conjunto de técnicas y ejercicios de baja intensidad que ayudan a mantener un equilibrio natural de la mente y del cuerpo, combinando la respiración, la concentración mental y el movimiento físico para aumentar la energía vital, mantener la salud y tratar enfermedades. Algunos estudios han puesto de manifiesto que el Qigong, practicado durante 2 ciclos menstruales, alivia de forma significativa el síndrome premenstrual en comparación con el placebo.
Suplementos alimenticios: se han propuesto suplementos de vitaminas A, B6, y E, solas o en preparados multivitamínicos, así como suplementos de magnesio, calcio o de minerales/multivitaminas. Sin embargo, la mala calidad de los estudios clinicos hace difícil asegurar que estos suplementos produzcan algún alivio.
Hierbas medicinales: se han propuesto el aceite de onagra (aceite de primavera o prímula), el gingko biloba y el Vitex agnus castus. Se ha utilizado la combinación de aceite de onagra (que contiene el ácido gamma-linoleico en grandes cantidades) con piridoxina con resultados positivos, aunque la mala calidad de los estudios hace que su eficacia sea dudosa.
La eficacia de un extracto estandarizado de Ginko biloba ha sido evaluada en un estudio donde mejoraban los síntomas neuropsicológicos y congestivos, en especial de las mamas. Estos efectos se deberían a los efectos ansiolíticos de esta hierba.
Más prometedores parecen ser los extractos de Vitex agnus castus (sauzgatillo o pimienta de los monjes). Los frutos de este arbusto se han utilizado desde la época de los romanos en el tratamiento de enfermedades del útero y otras enfermedades ginecológicas, pero sólo recientemente se han realizado estudios clínicos controlados que demuestran la eficacia de la tintura de este fruto en varios de los síntomas del sindrome premenstrual. Aunque no todos los estudios son aceptables, se han publicado los resultados de ensayos clínicos sobre los efectos del extracto o de la tintura de Vitex agnus castus en el síndrome premenstrual.
Tratamiento farmacológico
Se han estudiado una amplia variedad de fármacos en el tratamiento del síndrome premenstrual Inhibidores de la recaptación de la serotonina aunque pueden provocar efectos secundarios como insomnio, nerviosismo, somnolencia, fatiga, cefaleas y disfunción sexual.
El alprazolam es un potente ansiolítico, pero no se recomienda su uso por producir adicción y reacciones adversas serias
Anti-inflamatorios no esteroídeos: la mayor parte de los anti-inflamatorios no esteroídeos inhiben la síntesis de las prostaglandinas y han sido utilizados tradicionalmente en el tratamiento de la dismenorrea y menorragia. El naproxen, que ha sido el más estudiado en el síndrome premenstrual, reduce muchos de los síntomas pero no alivia las mastalgias. Algunos AINES, aunque efectivos no son utilizados debido a sus efectos gastrointestinales
Agentes que alteran el ciclo menstrual: preparados hormonales que deben ser recetados por su ginecólogo si se encuentra una causa hormonal que justifique el cuadro.